Internet de las personas: Ni solos ni locos en la web
Dolors Reig | February 15th, 2009 | 27 Comments »
Si algo me acercó a la web desde sus orígenes fue el optimismo.
Y no es fácil mantenerlo a veces, cuando creo que se vive en algunos casos cierto desgaste, llamémosle decepción ante la web social, debida a que de su “fusión”, de su integración con el mundo de lo no digital se han derivado ciertos retrasos inevitables en la realidad de sus promesas.
Somos impacientes… algo que queda claro si analizamos la Empresa, la organización 2.0: conceptos que manejan importantes obras de referencia en el mundo del management de hoy, como Comunicación horizontal en la empresa, Colaboración entre pares, construcción colaborativa de conocimiento, eran simplemente imposibles 5 años atrás.
Es la utopía de la web 2.0 integrándose, haciéndose realidad en los estratos más acérrimos, menos permeables al cambio (la empresa, las organizaciones), de nuestra sociedad.
- Ya no estamos solos
Siguen apareciendo, así, visiones lúcidas pero pesimistas (Sartori, Braudilliard, son referentes en esa línea) sobre el cambio de paradigma hacia la sociedad del conocimiento. He estado traduciendo y analizando, en este sentido, un artículo que me ha hecho pensar bastante en todo ello: El fin de la soledad.
¿Qué quiere el yo contemporáneo? La cámara ha creado una cultura de la celebridad, los ordenadores, de conectividad. Cuando la web ha permitido la convergencia entre ambas y las redes sociales han extendido la interconectividad, las dos culturas se han unido: La celebridad y la conectividad son formas de ser conocidos. Y eso es lo que quiere el ser contemporáneo: ser visible. Ante millones o como mínimo, cientos, como en Twitter o Facebook. Esa es la calidad que nos valida, la forma en que nos convertimos en reales para nosotros mismos — siendo vistos por los demás. El gran terror contemporáneo es el anonimato. Si Lionel Trilling acertaba, la propiedad que basaba el self en el romanticismo era la sinceridad y en el modernismo la autenticidad, durante el posmodernismo es la visibilidad.(…)
Así, vivimos exclusivamente en relación a los demás y lo que desaparece de nuestras vidas es la soledad. La tecnología está eliminando nuestra privacidad, nuestra concentración, a la vez que nuestra capacidad de estar solos. (…)
Usamos la tecnología, en la web 2.0, como esfuerzo constante para aliviar o evitar la soledad, para mantener la presencia imaginativa de los demás. Ya en 1952, Trilling escribía acerca del miedo moderno a ser excluído del grupo social un momento.
Más allá de que aparece otra vez la hipócrita crítica al egocentrismo (la visibilidad) en la web 2.0, escrita como siempre desde nombres propios, estaríamos de acuerdo en que aumentan los usos sociales de la red:
Una muestra más de que estamos menos solos y de que la identidad digital busca expresarse, fluir como lo hace fuera de la red es la que nos muestra el reciente de la Pew Internet American Life Project sobre el aumento de los índices de actualización de perfiles en las redes sociales: el 11% de los Americanos adultos encuestados, decían en Diciembre de 2008 usar Twitter o similares para actualizar información sobre sus perfiles cuando en Mayo de 2008, sólo eran el 6% los que, a pesar de tener algún tipo de perfil social, lo actualizaban de forma periódica.
Conexión global, medios sociales como vehículo, unos 10.000 sitios 2.0 actuales ayudando a los humanos a generar los signos del flujo constante de nuestras expresiones de sociabilidad.
Reinterpretando el artículo de Deresiewicz en positivo, Internet, a través de un proceso de adaptación progresiva a nuestra propia naturaleza, es capaz ya de aliviar nuestra soledad.
- Ni locos (la Web de las personas)
Lo leíamos también en la cita: ¿Es la red un ecosistema en el que reflejamos los rasgos más negativos de nuestra personalidad? ¿Somos en ella egoístas, gregarios e incapaces de reflexionar?
En ese punto, creo que el autor olvida un tema fundamental: los usos diferenciales, por parte de adultos y adolescentes, de la red:
Así, según los resultados de un reciente report sobre generaciones online que analizaremos con más calma en otro momento, son los adolescentes (los que tal vez vivan evolutivamente el gregarismo o la irreflexión) los que dan un uso más social, más afín a los planteamientos del autor, a una red que los adultos utilizamos en mayor medida como ámbito de desarrollo profesional y aprendizaje en nuestros ámbitos de interés.
Ni solos ni locos, la utopía de lo 2.0, la web de las personas, adaptada a nuestra realidad y potencia como seres humanos, así como a los rasgos que nos distinguen en cada etapa evolutiva, es, cada vez más, una realidad.









