90% de información irrelevante: buscando la fuerza de los lazos débiles en twitter.
Dolors Reig | January 10th, 2010 | 16 Comments »Curiosos, los resultados de un muy reciente estudio de SemanticHacker sobre Twitter. A partir de 9 millones de tweets, de 2 millones de usuarios individuales, la que tenéis en el gráfico es la distribución por idiomas de los resultados: 4% de twitteros/as en español, cuarto idioma en cuanto a twitts en el mundo.
Sorprende la preponderancia del portugués, distinta de la distribución general de idiomas en Internet. Parece que twitter es más popular en Brasil que en el resto de Latino América.

Hemos defendido siempre Twitter como una herramienta versátil, potente, que los usuarios hemos reapropiado a partir de una flexibilidad que la ha hecho ideal como reflejo y desarrollo de nuestros intereses.
Del estudio se deriva un ejemplo de 1,000 twitts en inglés que son clasificados según los siguientes tipos / Usos de twitter (ordenados por importancia):

Sí, podría parecer que twitter se comporta, si la analizamos a nivel general, como herramienta de comunicación más que como red de intereses: 57% de tweets sobre “estados” (lo que estamos haciendo a cada momento) o conversaciones privadas entre individuos (replies con @).
EL 43% de microentradas tienen otros propósitos (desconocidos, spam, anuncios, etc…), quedando en un 10 a 27% el porcentaje de información en Twitter que tiene algún tipo de valor colectivo.
Si pensamos Twitter, como la defendíamos hace poco, como radiografía, pulso de la web social, sin consultar análisis más profundos, el dato podría parecer preocupante. No si concretamos su uso:
Twitter es un ejemplo paradigmático de mirocosmos, de red informativa segura, de fácil creación de Universos de significación. Sin sustituir los lectores de feed tradicionales, en mi caso funciona más como radar de nuevas relaciones, de nuevos contactos, fuentes, ideas afines a mis intereses profesionales.
Hasta un 90% de su timeline general puede parecernos irrelevante (si ignoramos las teorías de Granovetter alrededor de la importancia de los lazos “débiles”) , llena de ruido de entrada (únicamente el 10 y el 27% de lo que leemos en un primer acercamiento aporta valor real), pero su uso intensivo y serio ofrece de forma privilegiada la oportunidad de mantener, actualizar, hacer evolucionar Redes de aprendizaje más fluidas, permeables, diversas, que las que pueden resultar de otras opciones.
Lazos débiles, pero ocasionalmente significativos, suelo defender enfoques de reciprocidad en cuanto al eterno dilema twittero entre followear o no a quienes nos siguen. Porque twitter (también en Proyecto Facebook analizan el tema) puede representar, más allá de análisis simples como el que motiva este post, un espacio ideal para la creación y el estudio de un tipo de relaciones con un potencial transformador excepcional y que son ahora más fáciles, más abundantes que nunca.
Mark Granovetter
En 1973 el sociólogo Mark Granovetter realizó un famoso estudio sobre dos comunidades bostonianas que se movilizaban frente las consecuencias del crecimiento urbano. De este estudio emergía la idea de que la coordinación social dependía, a la hora de la verdad no tanto de los vínculos fuertes como las relaciones familiares, de amistad o de cuadrilla, como de los vínculos débiles establecidos con anterioridad con otros actores con los que hasta entonces habían tenido poco o ningún contacto. En un estudio posterior corroboró esta idea estudiando qué contactos servían realmente a la hora de encontrar trabajo. Granovetter llamó a este fenómeno la fuerza de los vínculos débiles.
Y esa fuerza debería impulsarnos un par de reflexiones: en primer lugar que en el grafo de una red las claves pueden estar jústamente en aquellos lazos que, en el análisis estático parecen menos relevantes, enlaces que “ensucian” el mapa y que muchas veces se borran para “facilitar el análisis”. Los límites de la propagación vienen determinados por vínculos débiles, poco llamativos. En segundo lugar y en parte por lo mismo que los vínculos que unen a los hubs entre si y con las redes que conectan probablemente serán también “débiles”.









