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Jesse Schell y la vida como un juego: Autenticidad artificial

dolors reig | February 28th, 2010 | 5 Comments »

Es la segunda vez que leo acerca de las bondades de la charla del diseñador de juegos Jesse Schell sobre The Art of Game Design, destacado por el gran Kevin Kelly como uno de los mejores libros en temas de diseño de juegos pero también en cuanto al diseño de cualquier cosa compleja en la web.

Que os la deje aquí significa que coincido con las opiniones: resulta realmente inspiradora, en cuanto al diseño de experiencias de usuario satisfactorias en la web o en cuanto a la mejora de los procesos de aprendizaje en ella.

Comienza hablando de los juegos en Facebook (Farmville, Club Penguin, etc…), de cómo los trucos de  la moneda virtual terminan generando enormes ingresos para sus creadores.

Pronto llega a la que entiendo la clave de su discurso, perspectiva central si nos dedicamos a diseñar cualquier tipo de proceso que pretenda ser motivador (juegos, sitios web, historias, cursos):  No buscamos los juegos como forma de evasión. Lo que queremos al jugar es vivir una realidad mejor.

Añadiría a lo que comenta Jesse que quizás con la mejora en las condiciones de vida, también el incremento de nuestra inteligencia, hemos dejado de renunciar a la realidad, a la transparencia, a la autenticidad:  El juego es realmente motivador (recordemos el éxito de los juegos con sensores de movimiento como la Wii), no si consigue engañarnos, insensibilizarnos, dormirnos sino todo lo contrario, si consigue proporcionarnos una experiencia vital más rica y satisfactoria.

Parece que la clave del éxito de la televisión basura, de la “reality tv” puede estar en que es posible que vivamos una época agotada de falsedades, de simulacros. Hoy necesitamos racionalizar, convertir en “reales” (estamos “hunger for reality”, hambrientos de realidad, en palabras de Jesse Schell) lo que en otro momento pudimos vivir como vías de escape.

Emerge aquí otro (con el del propio autor) libro imprescindible: Authenticity, de Gilmore y Pine: La autenticidad es uno de los valores más importantes hoy. Habrá que leerlo con calma pero parece que apunta en la línea de la publicidad formativa en la Sociedad de la transparencia.

De la Tv a la “reality tv”, de los alimentos a los alimentos orgánicos, nos habla también de las claves de una de las películas más representativas de la cultura actual, merecedora de ríos de tinta analógica o digital: Avatar.

Sobre su éxito,  creo que está en que encaja como anillo al dedo en la lógica de la Posmodernidad (esa orgía total sinérgica entre lo arcaico y el desarrollo tecnológico).

Refleja para Schell lo que más nos gusta de las tecnologías: no que sirvan para evitar la realidad sino que nos faciliten un nuevo tipo de entrada, más auténtica y transparente en ella (hablamos a menudo aquí de esta Sociedad de la transparencia).

Así, Avatar (Pandora) es una realidad azul, primigenia (recordemos el “ur-pop” de Eloy Fernández Porta en Homo Sampler ) y que reconcilia cosas aparenemente opuestas (tecnología y naturaleza) para convertirse en ideal (para los optimistas, en futuro).

“La Wii, Guitar Hero, Webkidz, fantasy football, están entre la fantasía y la realidad, son parte de un movimiento general hacia la autenticidad artificial.

La tercera parte de la charla ofrece lo que también podría ser un guión cinematográfico (de interesante contraste con el de The Truman Show, lugar en el que ya dejamos clara la insatisfacción que producen las vidas irreales), el relato de lo que podría ser una vida a la que añadimos elementos lúdicos (neoluditas). Formas baratas de rastreo que convierten cualquier cosa en un juego en el que acumulamos puntuaciones. la vida como un juego mejorado, podría ser la culminación de todo ello.

Comenta Kelly cómo Schell apunta también que el juego podría significar una nueva versión de la economía de la atención (aplicábamos otros de sus principios al elearning excelente), una nueva forma para marcas y personas de ser relevantes en el contexto de sobreabundancia informativa. Así, en el ejemplo que plantea Jesse y desde una concepción, en mi opinión, demasiado conductista del tema, los puntos son asignados por prestar atención a anuncios, otras actividades, otras personas, etc…

Son varias las implicaciones de todo ello para el Aprendizaje Informal, son varios los conceptos, prácticas o teorías que deberían seguir en educación la lógica en diseño de la experiencia de usuario que describe Schell: desde el Learning by doing de Schank al Storytelling que escuchaba recientemente de Martínez Aldanondo, pasando por los Serious Games, la Educación expandida, las Pedagogías de la imaginación o la Fun Theory. Todos estos movimientos son afines a  la teoría que apunta Jesse.

Queremos aprender, aprendemos mejor, tiene sentido el aprendizaje si es sobre casos reales (Schank-Learning by doing, Downes y la experimentación).  Podemos, además, contar historias que los hagan más atractivos, amenos, divertidos. Y añadiría….la tecnología nos ayuda en ello.

Dicho en una frase, el mejor método hoy será el que use la tecnología para mejorar (expandir, aumentar), aumentar las realidades que son al fin y al cabo el objetivo último de la enseñanza.

No nos hizo felices evadir la realidad (o en las palabras, creo que excesivamente provocadoras pero no menos ciertas de Schank, el elearning sigue siendo basura). Veremos si conseguimos diseñar mejores juegos, mejores espacios web, mejores recursos para el aprendizaje, aumentándola.

Sobre Open Social Learning, nuevas narrativas y estos temas, por cierto, tendré el honor de participar con el maestro y amigo Alejandro Piscitelli en “Resintonizando la educación”, el 16 de marzo en Madrid, invitados como ponentes a  la Séptima jornada del ciclo de debates abiertos “Diez conceptos que están cambiando el futuro”, organizado por el área de Debate y Conocimiento de Fundación Telefónica.



Educar la privacidad en la Sociedad de la transparencia

dolors reig | January 1st, 2010 | 10 Comments »

If you have something that you don’t want anyone to know, maybe you shouldn’t be doing it in the first place”
Eric Schmidt


Es tema frecuente de debate, quizás el argumento estrella contra las redes sociales, el de la defensa del derecho a la intimidad.  En otros términos, Internet cambia, disminuye, hace para algunos imposible, mantener la privacidad de los datos que no queremos compartir.

Compartimos mucho, posiblemente cada vez más en las redes sociales. Transmitimos en directo (real time web, lifesreaming),  nuestras vidas, opiniones, relaciones, conexiones, conocimientos.

Y no voy a negar que me resulta inquietante la despreocupación típica de los jóvenes al respecto de lo que publican (campañas como Think before you post resultan, en mi opinión, bastante adecuadas), incluso el comportamiento de empresarios explotando en su beneficio datos de sus empleados en los sitios de redes sociales (recordad el reciente caso de una empleada de baja que fue despedida a partir de informaciones sobre fiestas que publicaba en Facebook), pero lo que es ya indudable es que vivimos un fenómeno para el que no hay vuelta atrás.

El Sharismo de Mao, la generosidad letal de Owyiang, lo que hacemos cuando compartimos a diario en la web, suponen expresiones de  la conciencia creciente de los beneficios, en cuanto a transparencia, de lo público, así como de lo peligroso de herramientas, instituciones y usos basados en el secreto y la privacidad.

Es la Sociedad de la transparencia, con connotaciones tan positivas como la apertura, la autenticidad,  la tolerancia o la inclusión de lo diverso. También la de la vuelta a la plaza pública, nuevas formas de soporte “de proximidad emocional”, de conexión permanente a las comunidades que se eligen, la empatía, la solidaridad, elevando el tono metafísico y recordando a Kevin Kelly,  la unidad en una nueva conciencia universal.

Escribía García Márquez que todos tenemos tres vidas: la pública, la privada, la secreta. Y podríamos decir que cada vez son más difusos los límites entre las mismas, cada vez más difícil encapsular una información que es fluida por naturaleza, casi caótica en cuanto a su funcionamiento en ecosistemas de redes, en ninguna antigua categoría  preestablecida.

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Lo observamos a veces: actuamos como nudistas emocionales, muchas veces, en twitter…

El tema da lugar a la película cuyo cartel os dejo a la derecha. Refleja que el orden de las cosas ha cambiado, o a la observación de Eric Schonfeld:  si antes vivíamos en privado, abriendo algunas áreas al interés público, ahora es al revés, vivimos en público y  elegimos qué partes de nuestras vidas mantenemos en privado.  Lo público es, en términos que todos entendemos, el nuevo “default”.

Stowe Boyd recuerda cómo podemos llamar a la nueva definición de nuestra relación con el mundo, “publicy”.

Antes decidíamos qué aspectos de nuestra privacidad convertíamos en públicos, ahora debemos decidir qué preservar y trabajar de forma activa para lograrlo.


La película que tenéis a la derecha, con diez años de rodaje, We live in Public analiza el efecto de la web en nuestra sociedad. Es importante el papel de Josh Harris, llamado a veces el  “Warhol de la web”, fundador de Pseudo.com, la primera televisión en Internet  en los 90.

Fue entonces que empezaba la experiencia de “Quiet”, en un subterráneo en el que 100 personas vivían juntas y eran permanentemente grabadas.   Harris probaba la tendencia a vender nuestra privacidad a cambio de conexiones, de reconocimiento, de una relevancia que es más difícil de conseguir a medida que crece el fenómeno de las redes sociales.

Seis meses viviendo con su pareja bajo 24 horas de vigilancia electrónica le llevaron al “colapso mental” que define.

Reitero mi visión optimista: quizás el cambio desde la privacidad por defecto a la publicidad por defecto es el precio que hay que pagar por la autenticidad, la apuesta por la transparencia. Y eso no significa renunciar a la primera. Serán necesarias regulaciones y una vez más, educación.  Deberemos, simplemente, entendiendo la gestión de la privacidad como una nueva Competencia, aprender, enseñar a protegerla.

Eso sí, tenemos un plan B . Y empiezan a surgir, además de movimientos ideológicos, negocios entorno a la desaparición de la identidad digital. Poco antes de publicar este artículo me llegaba la Web 2.0 suicide machine, un servicio que hace exactamente eso, desconectarnos de las redes, además con bonitos mensajes de despedida:):



Educación y publicidad. Mayor confianza hacia los blogueros/as: Nuevos datos actitudes de los usuarios de internet

dolors reig | November 5th, 2009 | 5 Comments »

brand-actions-emarketerLo habíamos comentado unos días antes aquí:  las claves de la reinvención de la relación entre la empresa y el cliente en la Sociedad del Conocimiento están en la combinación de transparencia, productos o servicios excelentes y aportación de valor:

“Cambian, debemos superar,  las relaciones de poder entre cliente y proveedor: Cuando el objetivo ya no es engañarnos sino visibilizar, de la mejor forma posible, el producto o servicio anunciado, la publicidad se vuelve mucho más parecida a la transmisión de contenidos en enseñanza, prensa, etc… , ámbitos mucho mejor recibidos por el potencial consumidor.

Así que a pesar de caer en el viejo tópico bloguero de destacar mis dotes predictivas,  quería dejaros los datos de este nuevo estudio de eMarketer, que confirma lo anterior:

Una de las formas mejor valoradas por el usuario en que las marcas captan la atención en internet es a través de la provisión de información, análisis, ideas nuevas y relevantes.

Educación, más que publicidad tradicional (“las marcas deben educar al usuario”).

La teoría es que si proveemos de educación, de contenido a los usuarios, estos, a partir de la reciprocidad como regla informal básica de netiqueta,  mostrarán su agradecimiento dando diversos tipos de soporte al producto (cierto revuelo ha habido últimamente entorno a la traducción de twitter a español y la reciprocidad que suponía).

Aunque creo que es un efecto de la confianza que genera la marca u organización que transmite conocimiento experto, más que de la reciprocidad, vemos cómo los resultados confirman lo que suponíamos.


De la Sociedad del espectáculo a la de la Transparencia

Educación informal, estrategias para optimizarla que también podrían tener mercado en procesos de negocio que antes eran cubiertos casi en exclusiva por publicistas. ¿Podríamos ir hacia un escenario en que los presupuestos millonarios que ahora se dedican a anunciar (inversiones en multimedia, arte, producciones en vídeo, etc…) se dedicasen a “formar”?

Confieso que es la opinión que me merecía la reciente campaña de Acciona, ciertamente espectacular pero que no dice demasiado acerca del producto o servicio que la empresa pretende vender.

¿Es el carácter espectacular del anuncio lo que construye la reputación o preferiríamos que nos informasen acerca de los servivios o productos que ofrecen y el contexto de su sector?

Creo que vamos dejando atrás la Sociedad del espectáculo. Quizás no pudimos resistirnos, con la emergencia de los mass media, de los audiovisuales, a explotar la faceta más “voyeur” del ser humano. Pero fue un interés pasajero y el ciudadano crítico, formado y exigente en un entorno de conocimiento abundante, quiere ahora que las marcas transmitan, de la forma más transparente posible su verdadero sentido: la experiencia, el conocimiento privilegiado de su sector y por tanto el valor más auténtico de su producto.

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También los descuentos nos influyen.

Sin comentarios al respecto, el viejo vicio de comer es un poderoso argumento.

También destaca el hecho de que sea el boca a boca por parte de los familiares y amigos más cercanos el criterio preferido que determina nuestras compras.

Facebook, como ecosistema pensado para enriquecer este tipo de informaciones (contactos del mundo real), sigue siendo un entorno prometedor para anunciantes de determinado tipo de producto o servicio.

Y añado el matiz porque creo que se trata de un dato muy discutible, dependiente del tipo de producto o servicio del que estemos hablando. En el caso de libros, instrumentos, aplicaciones relacionados/as con nuestra profesión, el énfasis estará en las redes de intereses (twitter, por ejemplo).

Distintas redes sociales para distintos tipos de productos y servicios, un ámbito de investigación interesante para Consultores y empresas en Social Media…

Formación, información y entretenimiento, los clientes o usuarios no valoran que la marca hable en tono de amigo.

Confiamos, por último, en la opinión de familiares, amigos y expertos por este orden.

Resulta muy significativo y digno de análisis que los consumidores en US determinen que sus contactos en redes sociales y blogueros de referencia son las fuentes que les generan mayor confianza. Más que los periodistas, presentadores de televisión y de radio. Celebrities y políticos ocupan las últimas posiciones en las escalas de confianza que se reportan.


En fin….compañeros, si sois blogueros/as, buenas noticias sobre nuestra reputación: nos lo estamos ganando a pulso.

¿Queda alguien que no crea que estamos cambiando el mundo?

Real time web y Sociedad de la transparencia: The Guardian y la protesta sobre Trafigura

dolors reig | October 14th, 2009 | 3 Comments »

El efecto Streisand, la popularización en la web de la imagen ilegal de su casa a partir de su propia desafortunada denuncia es un ejemplo típico cuando hablamos del poder de los social media, de la Socialnomics, de Periodismo 3.0.

Primero de la mano de la web, hoy  “de las alas” (si me permitís el neologismo) de twitter o la web en tiempo real, la sociedad, la opinión pública es cada vez menos manipulable e incluso responde a cualquier intento de imposición parcial de silencio con justo todo lo contrario en la web, la difusión.

Real time web (la que veréis en el vídeo de forma didáctica) + viralidad aumentan el empoderamiento de los ciudadanos hacia niveles inimaginables.

Y ya os digo, no es que el tema sea noticia, pero sí es la primera vez que, gracias a herramientas elaboradas de “escucha” podemos observarlo tan claramente:

Trafigura, una compañía vinculada al vertido ilegal de residuos tóxicos en Costa de Marfil en 2006 era la trending topic, la palabra más usada en Twitter ayer por la mañana. Después de prohibir a The Guardian la publicación de una cuestión parlamentaria sobre el tema, la cuestión se convertía  en viral:

Se perdonaba a la Streisand desconocer la Socialnomics, pero ¿cómo es posible que los gabinetes de prensa de los políticos cometan aún el error de intentar controlar los medios?

Así lo explican desde The Guardian, desde donde el editor jefe, Alan Rusbridger, twiteaba el tema: “Did John Wilkes live in vain?”, aludiendo al cambio en los derechos de los ciudadanos en el siglo 18 hacia la publicidad de las discusiones parlamentarias:

The right to report parliament was the subject of many struggles in the 18th century, with the MP and journalist John Wilkes fighting every authority – up to the king – over the right to keep the public informed. After Wilkes’s battle, wrote the historian Robert Hargreaves, “it gradually became accepted that the public had a constitutional right to know what their elected representatives were up to.

En fin….varias lecciones para políticos e instituciones y sobretodo una lección más de cómo también la presencia, la identidad digital en la Real Time es fundamental.


La Real Time Web humaniza, de verdad, a empresas – instituciones: De la Sociedad del Espectáculo a la de la Transparencia:

Son posibles, también los efectos de la Real Time Web en positivo: coincidía con la noticia que os cuento, esta mañana, la caída de los servidores de Dreamhost, vivida en directo en twitter.   Y el tema me ha conducido a una reflexión creo que interesante: La web en en tiempo real nos humaniza, la presencia, la exposición, a poder ser empática (incluyendo la escucha) de empresas, instituciones en público de forma permanente , matiza, modera, neutraliza nuestras reacciones.

Sí, todos los afectados, los que teníamos nuestras páginas “down” en ese momento nos hemos sentido más tranquilos, en primer lugar porque éramos muchos (la catarsis del grupo) y en segundo porque también los responsables de la empresa, en el tono casual y transparente que diría que (junto al precio) es clave en el éxito de la compañía,  han estado presentes.

La proyección de las empresas como seres permanentes y vivos, sujetos a problemas que nos son cercanos, como nosotros mismos. ¿No os habéis preguntado nunca porqué somos tan tolerantes hacia los múltiples defectos de twitter?

Presencia, transparencia y un tono natural de cercanía son buenos ingredientes para la confianza que las empresas quieren generar. Es la cantidad de conexiones con nuestros esquemas, junto a su calidad (la cercanía, la familiaridad que la real time web propicia) y ya no agónicas apuestas por la creación de mitos, de “marcas” (de la Sociedad del espectáculo a la de la Transparencia, podríamos también decir),  lo que funciona ahora.

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