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Nuevas claves sobre el cambio, la evolución en la web. Reflexión y conversaciones.

dolors reig | July 9th, 2009 | 14 Comments »

Me gusta cuando la ciencia confirma el sentido común :)

Por eso quería comentaros hoy una interesante publicación en Science Daily que confirma y profundiza en el ya conocido “sesgo de confirmación”.

El estudio, que incluye el análisis de 91 estudios sobre unas 8000 personas, revela que tendemos a buscar información que confirme nuestros puntos de vista y rechazamos aquellos datos que no lo hacen. La idea es que tenemos el doble de posibilidades (67%) de actuar de este modo, de desechar lo que no encaja, frente al opuesto (33%).

Nos lo habían dicho desde la Psicología cognitiva y social (también, en filosofía, con el segundo Wittgenstein para el lenguaje y su carácter subjetivo): Cualquier idea que contravenga nuestras visiones provocará disonancia cognitiva, fenómeno que nos impulsará a resolverla, incluso, si es necesario, obviándola.

Existen, por otra parte (lo que probablemente sea lo más interesante), diferencias individuales en cuanto a que aquellos con mentalidades más cerradas, son más reluctantes a exponerse a perspectivas distintas, comenta Albarracín, responsable del estudio. En ese caso, el sesgo que llevaría a negar todo lo nuevo, lo que no encaje con estructuras o mapas mentales preconcebidos, aumentaría al 75%.

Curiosa es una de las variables implicadas:  Las personas son más reticentes a nuevos puntos de vista cuando estos se refieren a temas políticos, religiosos o valores éticos.

¿Han provocado este tipo de ideas mayor disonancia cognitiva, se han evidenciado, por alejarse demasiado de la razón, demasiado desconectadas y ha sido demasiado el esfuerzo cognitivo que se dedicó a justificarlas? ¿O podríamos suponer que la resistencia es simplemente mayor cuando entran en juego componentes emocionales como los que basarían cualquier argumento en valores?

Son muchas las cuestiones que se nos ocurren, pero sobretodo una la hipótesis que tales resultados parecen confirmar:

Cambiar, adaptarnos a la realidad, a pesar de su importancia puede resultar una tarea complicada, o por lo menos, más lenta de lo que algunos desearíamos.

Hablábamos hace muy poco sobre el cambio cultural profundo que vivimos (co-evolución tecnología e inteligencia) .

Y creo que la investigación nos proporciona la excusa perfecta para seguir reflexionando:

No tengo las respuestas, pero sí algunas claves para entender el problema y actuar, como formadores, mediadores, facilitadores, evangelizadores, en consecuencia:

  • Incluso el innovador, hoy, el disruptivo, puede estar formando parte de un grupo, seleccionando de hecho las conexiones que establece, según el patrón de coherencia estudiado.

    La homofilia (predilección por lo igual), la idea de homogenización intelectual que se desprende del estudio, pueden convertirnos, por más que pretendamos estar viviendo en la sociedad del conocimiento libre, en un grupo autocomplaciente y carente de potencial activista / innovador.
    (era el tema también de una interesante reflexión en Inquietos)

    Es la sospecha que emerge en los grupos cada vez que planteo en grupos la idea de una web 3.0 personalizada, individual: ¿No nos convertirá ese “universo cercado” y ficcional que puede estar significando la web contextual, en seres aún más limitados para integrar una diversidad que hoy y a pesar del caos, nos enriquece?

    También es una precaución a tomar cuando personalizamos nuestros entornos informacionales/de aprendizaje: ¿dónde queda el azar? ¿No estaremos limitando el potencial de nuestra exploración?

  • Interesante sería investigar si el problema está en el miedo, en el apego excesivo a lo que ya se sabe, por miedo o falta de motivación para derribar lo que hoy se ha convertido en obsoleto.Diría Alejandro Piscitelli, con cuyo tecnoirreduccionismo me alineo, que los teóricos tienden a repetir infinitamente sus errores epistemológicos.
    Y emerge del estudio la idea de que las personas con poca confianza en las propias capacidades tenderán a cambiar sus puntos de vista con mayor facilidad.

    Nos cuesta, aunque sea el único camino viable del cambio y la red sea, con su flujo constante e inacabado de conocimiento un entorno ideal para ello, desaprender lo aprendido, situarnos como aprendices, a la vez que “maestros”.

  • Entiendo las visiones postecnológicas: quizás estemos viviendo ya El final del sueño. Y es que conforme avanza la sociedad del conocimiento y como decía en otros contextos, es cada vez mayor la suma de esos porcentajes individuales de resistencia a lo nuevo. La red y el mundo como una sola cosa matizan, confrontan lo virtual con muchas de las cosas que en algún momento nos alejaron de lo real hacia esto, de entrada mejor, que fuimos construyendo. Así, leemos, escuchamos, cada vez con más fuerza, desde ámbitos tan poco virtuales en origen como el del márketing, constantes intentos más o menos velados y logrados de “colonización” de todo esto.  Y nos resistimos….
  • Son ejemplos, soluciones concretas de problemas de la vida real, uno de los ámbitos menos explorados para la solución de la brecha digital, lo que nos falta.Infraestructuras, sí, pero también despertar el interés mediante la solución concreta de las necesidades de los que aún no están en internet.Será una función fundamental del pedagogo del presente y del futuro, del evangelizador digital, la habilidad de buscar viejos nodos (reales) a los que conectar lo virtual, tema que coincide con otra de las conclusiones del estudio: la gente expone con mayor facilidad sus ideas al cambio cuando se ofrecen soluciones que les son útiles.
  • Cambio de mentalidad: desde el punto de vista de las competencias digitales y acercándonos al concepto de Sabiduría digital de Prensky, no va a ser suficiente con la “Digital literacy”:  si bien sigo defendiendo que es a través de las “hard skills” que podemos potenciar las “soft skills”, es a través del software (teniendo cuidado con su no neutralidad) que podremos llegar al “Mindware”, la precaución de que no va a ser fácil que ideas nuevas encajen en viejos marcos, debe estar muy presente.
  • El sampleo, la remezcla, en esos márgenes, puede resultar en un aumento de la tolerancia a la disonancia, mayores posibilidades de dejar de filtrar, en otras palabras, el universo semiótico, según ideas preconcebidas:”Soy todo lo que la red me permite y todo lo que dejo de ser porque no me lo permito.”, leía esta mañana de una interesantísima discusión iniciada por Anaclara Dalla Valle en Facebook.
  • Destacar una última conclusión del estudio, fundamental si nos quedaba alguna duda sobre la afinidad entre la web social y el conocimiento: Aquellos que están acostumbrados a defender públicamente sus ideas,como los políticos (o los prosumidores…..), están más motivados a aprender sobre los puntos de vista de los demás. Incluso reconocen, en ocasiones, que sus ideas evolucionan a partir del contacto con lo diverso ;) La conversación, una vez más, como clave en todo aprendizaje….

Imagen: Klee (1920), Ángelus Novus.