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Chatroulette ¿disrupción social y moral o buzz momentáneo?

dolors reig | February 27th, 2010 | 8 Comments »

Nunca ha sido tan adecuado el tono dubitativo del título de este post. No sé, realmente, qué alcance tendrá, qué disrupción o evolución representa el nuevo extraño servicio Chatroulette. Lo que sabía era que captaría la atención de muchos de los que escribimos sobre redes sociales.

Podríamos definirlo fácilmente como el nuevo Stumble Upon Social. Pero va mucho más allá de eso, situándose exactamente en el centro del debate sobre privacidad y seguridad en la web.

A pesar de lo que pudiera parecer, no se producen, en el aspecto social y en paralelo a la evolución invisible pero imparable de la tecnología, grandes cambios. Son muchos los matices que surgen a diario pero menos las aplicaciones, las nuevas formas comunicativas, como diría Castells, o apropiaciones de las mismas que son realmente disruptivas, que cambian aspectos sociales, culturales e incluso morales.

Extraigo una primera definición de Elías Notario en Alt 1040:

“¿Y qué es Chatroulette? Pues algo extremadamente simple, básicamente es un sistema que pone en contacto a personas con o sin webcam de forma aleatoria (eso sí, si entras sin cam no contactaras con nadie o será complicado). Cuando accedemos vemos en la esquina inferior izquierda del sitio una pequeña pantalla que pertenece a nuestra webcam, justo encima otra pantalla igual donde aparece la webcam de otro internauta al azar y finalmente a la derecha está la parte para chatear. Listo, no tiene más. Una vez entremos Chatroulette nos conectará automáticamente con otro usuario, si nos cae bien podremos interactuar con él mediante imágenes (las de la webcam), sonido y texto y si no nos simpatiza tan solo hay que picar un botón para pasar al siguiente usuario.”

Proyectado por un adolescente ruso, no parece estar atrayendo la atención de sus pares. Su población mayoritaria es de jóvenes adultos.

La experiencia parece ser la de exploración aleatoria social, el ensayo error de clicks hasta encontrar algo interesante con lo que interactuar desde un entorno “seguro”.

Y entrecomillo el tema porque surgen, incluso a partir de la reconciliación de conceptos tradicionalmente opuestos, ideas nuevas:

Transparencia anónima, serendipia social, exploración o descubrimiento del mundo adolescente a traés de los pares de alrededor del mundo, más globalización de la etapa adolescente, definitivo ensalzamiento de la diversidad (casi hacia el frikismo:)), el fin de las versiones únicas televisivas, de lo social, podrían ser hipótesis interesantes en torno a Chatroulette.

Danah Boyd lo describe como un juego, un paseo por las calles digitales.

Y yo todavía me resisto a probarlo, aunque sea necesario muy poco sentido introspectivo para entender porqué.

Me pasaba algo similar al conocer “Sexy or not”:  el tema choca frontalmente con muchos de los fundamentos de lo que podría considerar mi educación de la intimidad, incluso mi desarrollo ético-moral.

No tengo, para qué nos vamos a engañar, después de leer las primeras revisiones y de ver algunos de los blogs y tumbelogs que se están llenando con sus contenidos, ningún tipo de ganas de probarlo.

O visto de otro modo, Chatroulette me ha hecho sentir, tal vez por primera vez en la web, mayor, consciente de que a pesar de que intente analizarlo (y os aseguro que busco la parte positiva del tema), no seré capaz de aprehenderlo, de entenderlo en profundidad.

Dejo el resumen experiencial para danah boyd d Sarita Yardi, que nos ilustra con algunos datos:

10% de voyeurs sexuales, 10% de performances artísticas, la mayoría es gente joven pasando el tiempo (hanging out).

Emergen de forma espontánea algunas normas:

* Hacer click en siguiente es, no solo permitido sino deseable.
* Signos brillantes o animales disfrazados son considerados troleo. Valoramos el intercambio auténtico, “Face to Face”, con otros.
* La gente evita ver a gente que conoce.
* Es algo así como “window-shopping”, un escaparate, un bazar de gente real.

En fin… la seguridad de nuestros hijos en las redes sociales, tema que trataba en Granollers, en el marco de la Catosfera Digital 2010, coincide con una de las líneas de trabajo alrededor de la cibersociedad que iniciamos hace poco con Gabriela Fretes, Psicóloga y futura Psicopedagoga que colabora de forma eventual en El Caparazón, así que seguro que seguimos hablando de ello.

Aunque creo que observaremos, una vez más, cómo la tecnología dirige los caminos socio-culturales que vamos transitando en la web.

Cuando, a partir de denuncias como la que sufría Google esta semana o de la aparición de herramientas como esta, se desarrollen algoritmos, servicios o aplicaciones de Inteligencia artificial (semánticos o no), capaces de analizar sin intervención humana el contenido videográfico que compartimos en la plaza publica de la web, habremos dado otro paso adelante hacia una Sociedad, una web que queremos más personalizada, más “user friendly”, más interesante, más libre y diversa pero también más socialmente responsable.



Educar la privacidad en la Sociedad de la transparencia

dolors reig | January 1st, 2010 | 10 Comments »

If you have something that you don’t want anyone to know, maybe you shouldn’t be doing it in the first place”
Eric Schmidt


Es tema frecuente de debate, quizás el argumento estrella contra las redes sociales, el de la defensa del derecho a la intimidad.  En otros términos, Internet cambia, disminuye, hace para algunos imposible, mantener la privacidad de los datos que no queremos compartir.

Compartimos mucho, posiblemente cada vez más en las redes sociales. Transmitimos en directo (real time web, lifesreaming),  nuestras vidas, opiniones, relaciones, conexiones, conocimientos.

Y no voy a negar que me resulta inquietante la despreocupación típica de los jóvenes al respecto de lo que publican (campañas como Think before you post resultan, en mi opinión, bastante adecuadas), incluso el comportamiento de empresarios explotando en su beneficio datos de sus empleados en los sitios de redes sociales (recordad el reciente caso de una empleada de baja que fue despedida a partir de informaciones sobre fiestas que publicaba en Facebook), pero lo que es ya indudable es que vivimos un fenómeno para el que no hay vuelta atrás.

El Sharismo de Mao, la generosidad letal de Owyiang, lo que hacemos cuando compartimos a diario en la web, suponen expresiones de  la conciencia creciente de los beneficios, en cuanto a transparencia, de lo público, así como de lo peligroso de herramientas, instituciones y usos basados en el secreto y la privacidad.

Es la Sociedad de la transparencia, con connotaciones tan positivas como la apertura, la autenticidad,  la tolerancia o la inclusión de lo diverso. También la de la vuelta a la plaza pública, nuevas formas de soporte “de proximidad emocional”, de conexión permanente a las comunidades que se eligen, la empatía, la solidaridad, elevando el tono metafísico y recordando a Kevin Kelly,  la unidad en una nueva conciencia universal.

Escribía García Márquez que todos tenemos tres vidas: la pública, la privada, la secreta. Y podríamos decir que cada vez son más difusos los límites entre las mismas, cada vez más difícil encapsular una información que es fluida por naturaleza, casi caótica en cuanto a su funcionamiento en ecosistemas de redes, en ninguna antigua categoría  preestablecida.

we_live_in_public_official_poster

Lo observamos a veces: actuamos como nudistas emocionales, muchas veces, en twitter…

El tema da lugar a la película cuyo cartel os dejo a la derecha. Refleja que el orden de las cosas ha cambiado, o a la observación de Eric Schonfeld:  si antes vivíamos en privado, abriendo algunas áreas al interés público, ahora es al revés, vivimos en público y  elegimos qué partes de nuestras vidas mantenemos en privado.  Lo público es, en términos que todos entendemos, el nuevo “default”.

Stowe Boyd recuerda cómo podemos llamar a la nueva definición de nuestra relación con el mundo, “publicy”.

Antes decidíamos qué aspectos de nuestra privacidad convertíamos en públicos, ahora debemos decidir qué preservar y trabajar de forma activa para lograrlo.


La película que tenéis a la derecha, con diez años de rodaje, We live in Public analiza el efecto de la web en nuestra sociedad. Es importante el papel de Josh Harris, llamado a veces el  “Warhol de la web”, fundador de Pseudo.com, la primera televisión en Internet  en los 90.

Fue entonces que empezaba la experiencia de “Quiet”, en un subterráneo en el que 100 personas vivían juntas y eran permanentemente grabadas.   Harris probaba la tendencia a vender nuestra privacidad a cambio de conexiones, de reconocimiento, de una relevancia que es más difícil de conseguir a medida que crece el fenómeno de las redes sociales.

Seis meses viviendo con su pareja bajo 24 horas de vigilancia electrónica le llevaron al “colapso mental” que define.

Reitero mi visión optimista: quizás el cambio desde la privacidad por defecto a la publicidad por defecto es el precio que hay que pagar por la autenticidad, la apuesta por la transparencia. Y eso no significa renunciar a la primera. Serán necesarias regulaciones y una vez más, educación.  Deberemos, simplemente, entendiendo la gestión de la privacidad como una nueva Competencia, aprender, enseñar a protegerla.

Eso sí, tenemos un plan B . Y empiezan a surgir, además de movimientos ideológicos, negocios entorno a la desaparición de la identidad digital. Poco antes de publicar este artículo me llegaba la Web 2.0 suicide machine, un servicio que hace exactamente eso, desconectarnos de las redes, además con bonitos mensajes de despedida:):



¿Walden o Walden dos? Cuando la identidad digital nos devore…

dolors reig | September 30th, 2009 | 3 Comments »

Me llamaba especialmente la atención el comentario de Roberto a una noticia en La Vanguardia, ¿Asfixiados por la red social?, sobre la vuelta a la intimidad que se estaría dando en algunos ámbitos sociales,  hartos del despliegue sin censura en las redes de imágenes y vídeos de fiestas:

“En Nueva York se convocan fiestas off the record. Es decir, ni se comenta, ni se graba. Lo que se hace aquí, se queda aquí. Protocols NYC las organiza cada dos semanas. Se va por invitación para charlar con gente influyente “por negocios y por placer”.

La idea nos devuelve la desobediencia civil de Thoreau, cuando redactaba Walden desde su ailamiento voluntario en los bosques como forma de protesta, reflexión y sabiduría….

En fin…que es una idea que desde mi habitual optimismo tecnológico no me hubiera motivado más que curiosidad, si no fuera por lo que leía después, desde el ámbito educativo y por parte de David Wiley acerca de la posibilidad que abrirán las futuras evoluciones de medir los datos sobre nuestros estudiantes en la web como forma de evaluación estricta y feedback, tal y como se acostumbra a hacer en ámbitos con una tradición científica más rigurosa (como la física).

¿Qué será de nosotros, que cometimos el error de leer Summerhill (idealismo en pedagogía) y nos hemos dedicado a defender ante miradas escépticas las virtudes creativas de la educación abierta, ante este posible escenario de gran hermano educativo al más puro estilo de la pesadilla Walden Dos (realismo)?

¿Huiremos de Walden dos hacia el Walden original, salvaje, de Thoreau? ¿Será la red la antítesis de un Summerhill sumergido bajo un alud de métricas y datos para reproducir el control?


walden book

No ayudaba demasiado a calmar mis inquietudes la “frikistoria” del investigador de Microsoft Gordon Bell, que se ha pasado a la e-memoria, a base de  grabar y digitalizar su vida. Metáfora o realidad, nos dice:

“En 2020, nuestras vidas al completo estarán online y serán rastreables. Teléfonos inteligentes con localización y nuestra memoria en las nubes harán de este tipo de transición algo posible si no inevitable. Es una revolución que cambiará lo que entendemos por ser humanos”

La web de las cosas, la web y el mundo en una sola cosa y la posibilidad de utilizar sensores ,métricas y registros para todo,  pueden evolucionar, a poco que les dediquéis imaginación, hacia la atractiva Singularidad o  hacia escenarios en los que cosas tan importantes ahora,  como la privacidad que hoy nos preocupa, sean anacrónicas.

La transparencia absoluta es, de hecho, un requisito importante de la objetividad que nos promete la web semántica (quien nos lo iba a decir cuando jugábamos a que nadie supiera de nuestra identidad real :) ).

Y aunque creo que deberíamos seguir apostando por ella, que tenemos y cultivaremos las suficientes dosis de creatividad para escapar de los infiernos del control y porque quiero creer que aún está, en cierto modo, por construir, quería dejaros esta reflexión.


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Reinventar o no Internet

dolors reig | May 28th, 2009 | 4 Comments »

Me entrevistaba esta mañana Rafel Luján acerca de la web 3.0 y una de las preguntas me sorprendía y me hacía pensar en lo que voy a comentaros hoy: ¿Cuál será la siguiente batalla en internet?

Pueden ser muchas, siempre vinculadas (dejo a vuestro criterio decidir si esta tiene que ver con ello) a esas dos tendencias, digamos tecnoutópica, tecnosocialista, ciberpunk vs. la tecnoutilitaria, empresarial, de seguridad, que parecen convivir desde los orígenes de la red.

Se habla del tema estos días en  foros que pretendidamente dirigen la evolución de la web:  la seguridad, tema fundamental en entornos corporativos, militares, etc…, se está convirtiendo en algo inmanejable en una red que en principio fue pensada a pequeña escala pero que se está convirtiendo en un ecosistema casi universal.

El tema tomó relevancia el año pasado, cuando un software malicioso presuntamente ideado por una banda del este de Europa cruzaba distintos sistemas de ciberdefensa. Conficker infectó 12 millones de ordenadores, llegando a eliminar la totalidad del sistema en algunos casos : un hospital en Gran Bretaña y algunos sistemas militares en Francia.

Y parece que continúa activo. Y tiene el poder, cuando quiera, de controlar el “botnet” resultante de todas las infecciones y lanzar ataques de spam masivo o incluso borrar secciones completas de la red.

Parece que además, la telefonía móvil (y las oportunidades de negocio que genera) trabaja con dificultades sobre los protocolos actuales y requiere también de una red adaptada.

REINVENCIÓN….

Así las cosas, se está trabajando en la  “reinvención de Internet.” El proyecto GENI (bajo responsabilidad del Instituto Technológico de Massachusetts, el MIT) y el proyecto Clean Slate (“Tabla rasa” bajo responsabilidad de la Universidad de Stanford) son los principales ejemplos.

El tema, más allá de tecnologías más o menos vulnerables, no parece que pueda afectar al carácter distribuido actual de la red, pero sí a nuestra privacidad. Lo decíamos hace poco: la web requiere, cada vez más y a cambio de que se respete la libertad en la transmisión de información y cultura que representa, de un compromiso personal de los internautas por la transparencia.

El anonimato del que se hablaba hace unos años (“En internet nadie sabe que eres un perro”) puede propiciar que cualquiera pueda dirigir, enrutar una conexión a través de varios países para ocultar su localización, desde cualquier servicio de acceso público a internet.

transparencia

EVOLUCIÓN…

Parece algo que va mucho más allá de tecnologías, convirtiéndose en casi imposible (como lo es en el propio mundo). Por ello, en Europa se considera de forma mayoritaria que los cambios necesarios son de tipo evolucionista.

Lo explica Pisani: “No hace falta ninguna revolución”, me explicó João da Silva, a cargo de la Dirección General para la Sociedad de la Información y Medios de Comunicación de la Comisión Europea, que organizaba la reunión. El sistema precisa mejoras, pero se pueden realizar de forma progresiva. Y los europeos esperan participar dando con sus propios pinceles y paletas los retoques que haga falta.

Así,  Europa cuenta con sus propios programas de investigación sobre el futuro de internet, entre los que destaca la iniciativa FIRE, la más conocida. Bernard Benhamou, del ministerio francés de Investigación, encargado en Francia de los usos de internet,explicaba que “más que querer destruir internet para crear una red de alta seguridad, podríamos imaginar desarrollar nuevas redes con un enfoque llamado “de Overlay” (algo así como el que experimentamos con las redes a veces heterogéneas donde todos se conectan a internet)».

Podemos estar asistiendo, si no a la reinvención, sí a una disyuntiva que genere un escenario duplicado y poco reconciliable:  Una red libre, abierta e imperfecta que descansa en la pasión y el trabajo de los que están sabiendo convivir en paz y,  en paralelo,  una red acotada y segura, perfecta  para las élites aún obligadas a atacar y defenderse.

Quizás sea la desigualdad el problema fundamental de un mundo en conflicto. Así que sigamos, como hacktivistas del conocimiento, trabajando en la primera, en la información y formación de todos los pueblos como arma fundamental de su desarrollo. Porque quizás esa sí sea la única forma posible de mejorar las cosas.


Behavioral ads y privacidad ¿Porqué ignora Google a sus usuarios?

dolors reig | March 14th, 2009 | 7 Comments »

Es posible que los “poderes” económicos de la web estén empezando a abusar de nuestra paciencia. Lo pareció cuando hace unos días Facebook sustituyó sus abrazos, toques y caras sonrientes por un atisbo de cambio en sus políticas de privacidad que aumentaba el control sobre nuestros datos personales. La reacción de la comunidad, fuerte y determinante en las redes sociales por su propio carácter alimentado de la participación, no se hizo esperar. Horas después daban marcha atrás, cambiando los usos dictatoriales por parodias democráticas desde las que todos podían opinar.

Relevante esta semana es la nueva política de Google, previsible desde que compraba DoubleClick, de adoptar la publicidad basada en nuestros comportamientos o Behavioral targetting. En primer lugar, los datos oficiales desde el blog de Google:

“Google utiliza la cookie de DoubleClick DART en los anuncios publicados en sitios web de editores que muestran anuncios de AdSense para contenido. Cuando un usuario final accede a un sitio web del editor de AdSense y ve un anuncio o hace clic en él, es posible que se introduzca una cookie en su navegador. Los datos que se recopilan a partir de estas cookies se utilizan para ayudar a los editores de AdSense a publicar y administrar mejor los anuncios de sus sitios y de toda la Web.”

“Google utiliza empresas publicitarias asociadas para publicar anuncios cuando visita nuestro sitio web. Es posible que estas empresas usen la información que obtienen de sus visitas a este y otros sitios web (sin incluir su nombre, dirección, dirección de correo electrónico o número de teléfono) para ofrecerle anuncios sobre productos y servicios que le resulten de interés”

Iba a informaros, simplemente, sobre el tema, pero me ronda por la cabeza desde que he leído la noticia una pregunta: ¿Es que no saben lo incómoda que resulta para el usuario (consumidor, prosumidor) este tipo de publicidad? Y si lo saben… es que nos ignoran?

Son muchos los estudios sobre privacidad que muestran el descontento de los usuarios con el registro y los anuncios según sus actividades previas. Burst Media (en un estudio con 4,000 adultos) encontraba que los consumidores no quieren ser monitoreados:

  • El 60% de los encuestados saben que son monitoreados y que los datos de su actividad online se recogen y comparten.
  • Los encuestados no valoran positivamente la mejora en su experiencia de navegación a costa del registro de sus actividades.

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Así, desde un punto de vista subjetivo os diría que me asusta mucho más esta nueva provocación de Google que las que acostumbra a lanzarnos Facebook: Al fin y al cabo, los datos en el perfil o en el lifestreaming de las redes sociales son datos que yo decido compartir. Lo que nadie me ha preguntado es si quiero compartir con empresas, anunciantes, etc… los sitios por los que navego. ¿Qué sensación tendríamos si recibiéramos correos postales derivados de nuestra actividad cuando salimos de casa? ¿Existe el espacio privado en Internet?

El tema es que incluso yo, que he sido una optimista tecnológica sin aparente remedio, creo que Google está yendo demasiado lejos.

Y no sin estrategia: en el caso de Facebook, de cualquier red social o marca con una comunidad fuerte, es la misma comunidad la que ejerce como mecanismo de autoregulación, como filtro participativo del malestar de cualquier posible iniciativa. En el caso de Facebook, usuarios implicados supieron reaccionar, provocaron el buzz necesario y obligaron a la compañía a que se tuviera en cuenta su opinión.

Vista la comunidad como forma de autoregulación democrática, ¿habéis pensado en porqué Google, con extensiones prácticamente a todos los ámbitos de la red, no las potencia? No existen foros públicos y masivos de discusión sobre Google y cualquiera de sus políticas.

Además, queda claro que la compañía ignora a los “Prosumidores“, que se dirige al mismo público de siempre (el mismo target de los spammers), el poco competente en lo digital, puro consumidor pasivo de información, productos y servicios en la red.

En este sentido, si bien es cierto que tanto anunciantes como navegantes pueden desactivar la publicidad (nos ofrecen complementos – plugins para ello), dudo que el target al que se dirigen tenga la más mínima idea ni de que puede hacerse ni de cómo hacerlo.

No sé si el BT (Behavioral targeting) mejora o no la publicidad, la relevancia de los anuncios que se nos muestran, pero sí que la publicidad semántica ha demostrado poder ser muy precisa y afín al concepto de publicidad como información, sin amenazar en forma alguna nuestra privacidad.

En fin… creo que Google está arriesgando en exceso y subestimando el poder, la alquimia de los que empezamos a ser ya multitud y denunciamos este tipo de cosas en la red.

Nos queda, como siempre la formación, la responsabilidad en informar a quienes aún no son “residentes digitales” a ser menos manipulables por los gigantes bienintencionados de la red.


Recomendados:

Error500: Behavioral targeting en la publicidad de Google

Consultoría Artesana en red: ¿Personas? No te engañes: consumidores

El caparazón:

¿Facebook se retracta? La hipocresía de Facebook

dolors reig | February 18th, 2009 | 9 Comments »

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El tema, la identidad digital, aquella que la mayoría de nosotros, (también los menos expertos, la mayoría que hace un uso social o lúdico de la red) hemos decidido que gestionen sistemas como el controvertido Facebook, o muchos otros que funcionan del mismo modo: como peligrosos e incómodos Jardines Vallados.

No voy a hablaros de OpenId, ni de cualquier otro sistema que intente unificar nuestra identidad digital, entre otras cosas porque no parece que estos sistemas, para público experto de la red, vayan a convertirse en estándares populares. Los que sí son y serán los “dueños” o gestores de nuestra identidad digital son Facebook, Tuenti, o cualquier otra de las marcas de la web social.

Me ha hecho pensar en todo ello la noticia que leo al llegar a casa: Facebook, que el 9 de febrero modificaba sus términos de uso en los siguientes términos:

“We Can Do Anything We Want With Your Content. Forever” Podemos hacer lo que queramos con vuestro contenido, para siempre.

Pues bien, después de más de 6000 “diggeos” y muchos posts al respecto, además de una denuncia, dan marcha atrás, revocando los nuevos TOS (términos de uso) y creando un grupo, “Facebook Bill of Rights,” para discutir y consensuar el futuro de las condiciones de servicio de la herramienta.

No creo, sinceramente, en la bondad de la iniciativa, entre otras cosas porque se conoce, entre usuarios intensivos de la web social, la declaración de derechos, firmada por  Joseph Smarr, Marc Canter, Robert Scoble y Michael Arrington en Septiembre del 2007, que todos firmaríamos sin duda y que deja muy claros cuáles deberían ser los TOS de Facebook. Os los dejo, por si Zuckerberg y compañía sufren de algún tipo de extraña amnesia:

-DERECHOS DE LOS USARIOS DE LA WEB SOCIAL:

  • Propiedad de la propia información: O sea, el grado en que prometan “devolvernos” o borrar, a petición propia, nuestros perfiles, si decidimos darnos de baja (uno de los problemas del Facebook actual)
    • de nuestros perfiles.
    • de nuestra lista de contactos.
    • de los contenidos que creamos.
  • Control de si la información puede ser compartida y de en qué condiciones: Privacidad. La graduación, las diferencias en lo que nos ofrezcan en cuanto a personalización de este punto las distintas marcas, será importante para determinar “a quien regalamos” nuestra vida.
  • Libertad para permitir acceso permanente a nuestros datos por parte de sitios externos Tema que preocupa especialmente a usuarios intensivos de la red. Interoperabilidad de perfiles, posibilidad de sindicar los contenidos en cualquier lugar externo, OpenId, etc…

O sea, estando claro lo que deberían ser principios básicos de las redes sociales, ¿para qué el grupo?

RECOMENDADOS:

La web social y los derechos de los usuarios

dolors reig | November 1st, 2008 | 6 Comments »

“Social networks will be like air”

Utópico para muchos, imprescindible para otros, en la línea del actual debate acerca de la privacidad e interoperabilidad de nuestros datos, en un contexto, como veíamos, de Cloud Computing, en el que nuestros datos rebasan la frontera física de nuestros ordenadores hacia dominios más o menos públicos, quería presentaros este importante artículo:


Los derechos de los usuarios de la Web Social
es, como comentan sus autores, un post pensado para la conversación y el debate (resulta claro si consultáis el post original y los numerosos comentarios que recibía).

Lo firman Joseph Smarr, Marc Canter, Robert Scoble y Michael Arrington en Septiembre del 2007.

Estos serían los derechos de los usuarios de ls web social, que por cierto, la mayoría de las redes sociales pero sobretodo Facebook en grado sumo, incumplen:

  • Propiedad de la propia información:
    • de nuestros perfiles.
    • de nuestra lista de contactos.
    • de los contenidos que creamos.
  • Control de si la información puede ser compartida y de en qué condiciones.
  • Libertad para permitir acceso permanente a nuestros datos por parte de sitios externos.

Los sitios que respeten estos derechos deberán:

  • Permitir a sus usuarios sindicar los datos de su perfil, su lista de contactos y los datos que comparten mediante el propio servicio, usando una URL permanente, APIs y formatos de Open data.
  • Permitir a sus usuarios sindicar sus propios flujos de actividad desde fuera del sitio.
  • Permitir a sus usuarios enlazar desde sus perfiles a identificadores externos y de forma pública.
  • Permitir a sus usuarios descubrir qué contactos están también en el sitio, usando los mismos identificadores externos hechos compatibles para la búsqueda desde dentro del propio sitio.

Ante una implantación controvertida de la OpenId por parte de Google, a punto de asistir al lanzamiento de la alternativa privativa de Facebook connect y ante el panorama monopolista de Azure-Live Mesh (Microsoft), he creído necesario recordar el tema.

Quería dejaros, además, la siguiente presentación de Charlene Li, de la consultora Forrester, sobre el futuro de las redes sociales, especialmente interesante.

Incluye en uno de los slides esta declaración de derechos, además de los siguientes, esclarecedores gráficos acerca del grafo de Facebook vs. el real, o de la evolución de las redes sociales desde los jardines vallados hacia lo que en un futuro deberán ser: entornos fluidos, interoperables, portables, libres.

Nada más y nada menos que “como aire”: