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La sabiduría de las multitudes, lecciones prácticas para políticos y aplicaciones sociales

dolors reig | May 6th, 2009 | 11 Comments »

Dejaba esta mañana José Luis (@idocente) el enlace a un artículo de Derek Pozawek que, al estilo de El fin de la soledad, creo imprescindible para recrearnos en algunas de las características de la sociedad humana que inciden en el comportamiento de los uusarios en la web actual.

Es uno de los principios marcados en obras tan importantes como Planeta 2.0 para la web social y uno de los que también marcarán y se verán impulsados por la mejora en los algoritmos que supondrá  la web semántica:  La sabiduría, la alquimia (Pisani) incluso de las multitudes.

Más en los tiempos que corren, cuando llevamos días recibiendo noticias que parecen poner en peligro el mejorable pero al fin y al cabo jardín de la libertad y conocimiento que vivimos en la red.

Quizás, como noto en algunos comentarios a Presentaciones anteriores sobre web 3.0 y demás, es un concepto que no termina de entenderse. Cuando en 2004 Surowiecki escribía La Sabiduría de las multitudes exploraba el mercado de valores, así como otros ejemplos clásicos en psicología. Ese es el valor, además de proporcionar un contexto en la web actual, del artículo que comentamos:

No se trata de que la gente sea más inteligente cuando está en grupo. Quizás todo lo contrario, pero las multitudes enfrentadas a desafíos adecuados y con la interface adecuada, pueden ser inteligentes. Cuando funciona, la multitud es más inteligente, de hecho, que cualquier participante por sí mismo.

Este es el ejemplo típico:   Imaginemos un jarrón lleno de monedas. Si preguntamos a un centenar de personas cuántos hay, todos fallarán. Pero si hacemos la media de las respuestas, las oportunidades de éxito son casi seguras, el resultado es casi perfecto y consistente entre distintos ensayos idénticos.

¿Imagináis el potencial de todo esto en un lugar como la web?

Pocas barreras de entrada y lazos sociales permeables constituye un ecosistema ideal para la sabiduría de las multitudes. Un ejemplo de ello, para el autor del artículo, es Google.

Pero para que la web devuelva resultados inteligentes, hay que cumplir una serie de características:

Simplicidad: Los inputs conversacionales (sin la web semántica) son demasiado complejos para sistemas de inteligencia colectiva. Google funciona solo en base a enlaces. También las interfaces deben ser simples.

Agregación: Una de las razones por la que las discusiones no llevan a resultados más “sabios” es que no son agregadas. Requieren de un agregador (humano) y de un algoritmo. En el ejemplo de las monedas, el agregador es la persona que dirige la prueba, el algoritmo, que es simplemente la media estadística. En el caso de Google pasa algo parecido, su algoritmo da lugar al PR, evoluciona en secreto desde hace tiempo y, según el autor, constituye un sistema bastante acertado de inteligencia colectiva.

Participación: En principio, un sistema bien diseñado para la sabiduría de las multitudes es más preciso cuántos más participantes tenga. Los sistemas de discusión en chats suelen ser caóticos cuando hay mucha gente. Si una comunidad funciona peor cuando son muchos sus participantes, no se trata de un sistema que pueda desarrollar la inteligencia colectiva.

Para que la multitud sea inteligente debe ser diversa. La sabiduría de las multitudes funciona porque los distintos límites tienden al equilibrio. Si hay mucha gente en cualquiera de los polos, los resultados serán peores.

Ego: Podría parecer lo contrario pero lo cierto es que las multitudes más sabias son aquellas hechas a partir de individuales pensando acerca de sus propias necesidades, no de las del grupo.

Es un resultado coherente con el que comentaba en el artículo sobre Participación de Wasko, M., & Faraj, S. (2005):  el aumento del capital social, de las conexiones, de la visibilidad, serían razones para la participación mucho más poderosas que las expectativas sobre el aprendizaje o la solución a problemas que la red nos podría aportar.

La teoría que podría parecer opuesta, en ese sentido, la del  Sharismo, nos diría que la tendencia natural a compartir puede estar siendo desviada por una educación basada en la propiedad privada.

El autor sitúa como ejemplo  el mercado de valores En él,  todos los participantes están motivados por comprar a bajo precio y vender a alto. Los mercados son inteligentes a la hora de establecer el valor de las compañías, a pesar de que cada cual esté siendo egoísta y esté pensando en ganar dinero en lugar de en el bien de la empresa en cuestión.

De forma similar, las decisiones individuales de los que mantenemos sitios web podrían estar produciendo, a través de los enlaces y el consiguiente Page Rank, resultados colectivos inteligentes.

El egoísmo implica un problema adicional: Cuando los miembros del grupo sitúan las necesidades de este por encima de las propias, el grupo está en peligro. El colapso del mercado de valores, el desastre del Challenger y muchos otros problemas son atribuibles, para el autor, al pensamiento grupal.

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En el ejemplo de las monedas se decía a los usuarios que quien acertase se llevaría todas las monedas. Su participación era egoísta y el hecho de que la respuesta del grupo pudiera ser aproximada a la realidad, solo una consecuencia indirecta de ello.

Feedback implícito

El feedback implícito es más honesto y menos proclive al juego, al falseo. Lo defendía en la presentación sobre Dinamización de comunidades que os dejaba ayer: Páginas vistas,  comentarios o otras acciones rastreables pueden ser mejores indicadores de la participación que los propios comentarios o aportaciones explícitas.

Sistemas de votación:

Puede sonar antidemocrático pero los sistemas de votación no contribuyen, en la mayoría de ocasiones, a la inteligencia colectiva. Varios estudios muestran que cuando puntuamos una serie de items de forma negativa, los usuarios que vayan llegando tenderán a votar también en negativo, rompiendo cualquier lógica. Marcar un tiempo limitado para las votaciones o moderar de cualquier otro modo este efecto podría ser la solución.

No había leído (estoy en ello ya) el libro de Surowiecki, en español, Cien mejor que uno, pero creo que puede aportar argumentos de valor a las decisiones que unos pocos políticos están y seguirán tomando sobre el futuro de la red. Read More



Sharismo: la esencia de la web 2.0

dolors reig | December 17th, 2008 | 32 Comments »

Es una de las preguntas que acecha a muchos desde el éxito rotundo, primero del P2P, después de la web 2.0….

¿Porqué compartimos? ¿Hemos querido hacerlo siempre? ¿Porqué lo hacemos ahora? ¿Qué ganamos con ello?

Y relacionado con todo ello ¿Cómo fomentar la interiorización de esta actitud, imprescindible para la participación en cualquier comunidad?

En cuanto a los bloggers, a pesar de haber recibido críticas ilustradas o comentarios de trolls ocasionales, muchos seguimos pasando nuestras horas escribiendo materiales, motivándonos en mayor medida cuanto más nos acercamos a las necesidades de quienes nos leen, cuanto más….Compartimos.

Responde a estas preguntas el reciente texto de Isaac Mao,  traducido por Emilio Quintana.

Y no es que sea una idea nueva. Hereda ideas del Conectivismo en aprendizaje, de la Intercreatividad (Berners-Lee), la  Inteligencia colectiva (Lévy), las Multitudes Inteligentes (Rheingold), la Sabiduría de las Multitudes (Surowiecki) o la Arquitectura de la Participación (O’Reilly).

De hecho, el sentido común nos dice que somos animales sociales en base a que siempre tenemos algo que consideramos único y que merece la pena en la medida en que es compartido.

Lo que sí es nuevo o más elaborado es su vinculación a la crítica social. Se propone como ideología alternativa a capitalismo, comunismo, socialismo, etc…, como ideario político que propone soluciones de mejora en la línea de la filosofía open-source que nos libere de años de control social, de restricciones a la libertad de las ideas, a nuestra tendencia natural a aprender con y de los demás.

También desde las teorías del aprendizaje colaborativo u organizacional, desde las actuales teorías del Knowledge Management se reconoce la colaboración como la herramienta más potente entre las disponibles para aprender.

Me ha gustado, leyendo acerca del tema, especialmente, el siguiente gráfico, que creo que ilustra a la perfección la idea de Mao:

(Holsapple (ed) Handbook on Knowledge management. Springer 2003, pag. 316)

El gráfico ilustra la teoría de Rick Dove: La inteligencia individual es asimilable a una neurona. La inteligencia grupal, que desafía cualquier intento de localización, captura o  aislamiento,  distribuida y fluida como nuestro propio cerebro.

¿Recordáis los fractales? Los gráficos creados a imagen y semejanza de la naturaleza repitiendo patrones desde lo microscópico a lo universal? Podrían ser también metáfora de la nueva era.

Os dejo algunas de las ideas del “Sharism” o Sharismo, esta nueva doctrina:

“Con la Gente de la World Wide Web comunicando de forma más total y libre en la nueva red (“social media”), a la vez que congregándose en un boom de contenido 2.0, se hace necesario estudiar más de cerca la dinámica interna de una explosión tan creativa. ¿Qué es lo que motiva a los que participan en este movimiento y qué futuro quieren crear?

Hay un hecho clave: los que comparten están acumulando capital social y una superabundancia de respeto por parte de la comunidad. El factor clave que motiva la nueva red, y el núcleo espiritual de la Web 2.0, reside en un cambio en la forma de pensar que llamamos sharismo.

El sharismo propone una reorientación de los valores personales. Lo vemos en el Contenido Generado por el Usuario. Es la promesa de Creative Commons. Está en los planes de las iniciativas culturales orientadas al futuro. El sharismo es también una práctica mental que cualquiera puede probar, una actitud socio-psicológica que busca transformar un mundo amplio y aislado en un Cerebro Social super-inteligente.”

LA DOCTRINA NEURONA: El sharismo está codificado en el genoma humano. Aunque eclipsado por los muchos pragmatismos de la vida diaria, la teoría del sharismo funda sus bases en la neurociencia y su estudio del modelo de funcionamiento del cerebro humano.

A pesar de que no sabemos completamente cómo funciona el cerebro en su conjunto, tenemos un modelo del mecanismo funcional del sistema nervioso y sus neuronas. Una neurona no es una simple célula orgánica, sino un procesador biológico eléctricamente excitable y muy poderoso. Grupos de neuronas forman redes ampliamente interconectadas que, mediante el cambio en la fortaleza de las sinapsis entre células, son capaces de procesar información, y aprender. Una neurona, al compartir señales químicas con las que la rodean, es capaz de integrarse en redes más significativas que la mantienen activa y viva. Además, esta lógica tan simple  se repite y amplificada, ya que todas las neuronas funcionan básicamente según este principio de conectar y compartir.

Por su propia naturaleza el cerebro es algo abierto. Una red neuronal existe con la finalidad de compartir actividad e información, y yo creo que este modelo cerebral debería inspirarnos ideas y decisiones sobre las redes de colaboración humanas.

Es decir, nuestro cerebro fomenta la idea de compartir por su propia naturaleza. Esto tiene profundas implicaciones sobre el proceso creativo. Allí donde exista una intención de crear, será más fácil generar ideas más creativas si se tiene en cuenta  de forma rigurosa el proceso de intercambio (“sharing process”). El proceso de formación de ideas no es lineal, sino que se parece a una avalancha de amplificaciones sucesivas a lo largo de la senda del pensamiento (“thinking path”). Se mueve como una especie de bola de nieve creativa. Si tu sistema cognitivo interno fomenta el compartir, es posible gestionar una retroalimentación continua de felicidad (“feedback loop of happiness”), que a cambio te ayudará a generar más ideas todavía.”

Una cultura que no comparte (“non-sharing culture”) nos engaña con su absoluta separación de Espacio Privado y Espacio Público. Hace de la acción creativa una elección binaria entre lo público y lo privado, lo abierto y lo cerrado. Esto abre una brecha en el espectro del conocimiento. Aunque esta brecha tiene el potencial de convertirse en un espacio creativo valioso, la inquietud por la privacidad hace que esta brecha sea difícil de cerrar. No debería sorprendernos que, para sentirse seguros, la mayoría de la gente mantenga lo que podría compartir como privado y adopte una actitud “cerrada”. Tienen miedo de que Internet genere una capacidad de abuso contra la que no puedan luchar solos.

Sin embargo, la paradoja es esta: Cuanto menos compartes, menos poder tienes.

“La rápida emergencia de las aplicaciones sociales que permiten comunicar y cooperar, dejando que la gente pueda intercambiar contenido de un servicio a otro, está dando la posibilidad a los usuarios de introducir sus memes en un ecosistema interconectado. Esta interconectividad permite que los memes viajen a través de múltiples redes online, pudiendo alcanzar una amplia audiencia. Como resultado, un sistema de microconexiones de este tipo está haciendo de las plataformas sociales una auténtica alternativa a los medios de comunicación tradicionales. Estas nuevas tecnologías están haciendo revivir el sharismo en nuestra cultura cerrada.”

“Cuanta más gente creativa participe en el espíritu del sharismo, más fácil será lograr unos medios de comunicación 2.0 bien equilibrados y equitativos hechos por la gente misma a su medida. Los medios de comunicación no serán controlados por ninguna persona concreta sino que residirán en la propia distribución de la red social. Los “shareros” (Héroes del sharism) se convertirán de forma natural en los líderes de opinión de la nueva red. Los derechos sobre los medios de comunicación pertenecerán a todos. Tú mismo puedes ser productor y consumidor en un sistema de este tipo.”

“El sharismo es el Espíritu de la Era de la Web 2.0. Tiene la consistencia de una epistemología naturalizada y de una axiología modernizada, pero también conlleva la promesa de una nueva filosofía en Internet. El sharismo pretende transformar el mundo en un Cerebro Social emergente: un híbrido interconectado de gente y software. Somos Neuronas en Red conectadas entre sí por las sinapsis del software social.”

“La democracia emergente solo se hará realidad cuando el sharismo se convierta en una competencia básica (“literacy”) de la mayoría, el tipo de competencia que Howard Rheingold describe en su libro [1]. Puesto que el sharismo puede mejorar la comunicación, la colaboración y la comprensión mutua, creo que tiene también un lugar en el sistema educativo.

El sharismo puede ser implementado en cualquier discurso cultural, CoP (comunidad de práctica) o contexto de resolución de conflictos. Es también un antídoto contra la depresión social, ya que no compartir supone un lastre que arrastra hacia abajo nuestra sociedad. En los países totalitarios de antes y de ahora, este ciclo descendente es aún más evidente.

El mundo futuro será un híbrido de humano y máquina que generará mejores y más rápidas decisiones en cualquier momento, en cualquier parte. El flujo de información entre mentes se hará más flexible y más productivo. Estas amplias redes colaborativas dedicadas a compartir darán lugar a un nuevo orden social – una Revolución de la Mente.”

[1] Howard Rheingold : http://en.wikipedia.org/wiki/Howard_Rheingold

Y para finalizar, una presentación que ilustra muy bien la idea: Read More