Más privacidad, menos participación. ¿Es eso lo que queremos de los jóvenes?
Dolors Reig | July 31st, 2010 | 6 Comments »Al calor todavía de algunas reacciones provocadas por el artículo anterior, que más de un dolor de cabeza me ha llevado (extrañamente polémico, el tema de los nativos digitales…), os dejo los resultados de una nueva investigación, de la misma Eszter Hargittai que comentábamos en el anterior artículo, esta vez con danah boyd.
Muestra cómo son ciertas las sospechas y observaciones que algunos/as veníamos haciendo: no es cierta la Sociedad de la transparencia que suponemos y/o deseamos, o no todavía cuando parece que a los jóvenes todavía les preocupa la privacidad, habiendo realizado múltiples modificaciones de perfiles en Facebook durante el año 2009.
El estudio muestra que la mayoría de usuarios de Facebook han modificado sus condiciones de privacidad por lo menos una vez en 2009, siendo ésta una práctica en aumento, tanto en usuarios frecuentes como ocasionales. Destaca también cómo la frecuencia y tipo de uso de Facebook, así como las destrezas en internet correlacionan con mayor tendencia a modificar la configuración de seguridad.
Os dejo la tabla correspondiente. Las dos columnas más interesantes son la primera y la segunda, que muestran cómo son progresivamente menos los usuarios/as que nunca han modificado su configuración de privacidad y cómo son mayoría los que las han modificado en 4 o más ocasiones.
Las sucesivas polémicas en torno a la privacidad en Facebook, noticias recientes sobre robo de datos o el aumento que todos/as hemos sufrido en los “tagging” publicitarios pueden ser algunos de los motivos, así como un aumento general de la competencia de gestión de la propia identidad digital.
Siguiendo con el último tema el estudio también analiza el grado de confianza auto-reportado en cuanto a la realización de ésta y otras actividades online, como el posteo de un comentario en un blog, subir un video a YouTube, etc….
El resultado es sorprendente y parece indicar que configurar Facebook es una tarea que se realiza con mayor confianza que cualquiera otra de las actividades online encuestadas. Ha sido un motivo fundamental para escribir este post la necesidad de reforzar la idea que viene preocupándome desde hace tiempo: vuelve a aparecer la necesidad de educar la participación…
Así, si las acciones significan más que las palabras, parece que la era de la privacidad no ha muerto.
Hablábamos de la necesidad de cambiar, de flexibilizar nuestra visión de la privacidad en favor del pro común. Lo lleva a la palestra también Barabási en su último libro, Bursts, cuando recrea un personaje con un tercer oído que le permite estar al acecho de muchos más datos que le permitan sobrevivir o cuando inventa Linearlife.com, un sistema en las calles de reconocimiento de caras y puesta a disposición de imágenes y recorridos en la web que no parece estar demasiado lejos.
Es previsible, a la luz de este estudio, que la Sociedad de la transparencia que tanto anhelan Zuckerberg y las empresas, que tan beneficiosa podría ser también en ámbitos como la investigación científica, médica, social, etc… (Brin, O´Reilly la han defendido recientemente), recreada en ciencia ficción desde Orwell hasta “The travellers”, provocada por un aumento espectacular de los datos personales que son rastreables (si recordamos los Gps que muchos tenemos permanentemente activados nos haremos una ligera idea de ello:)), esté más lejos de lo que pensamos.
O que vayan a ser muchos/as los “Harlequins” (los personajes en la novela de John Twelve Hawks que se mantienen impredecibles, que se resisten al control) preocupados y digitalmente sabios capaces de resistir los embistes de algo para lo que parece que no estamos aún preparados.
Confirma una experiencia reciente en el Taller sobre privacidad que realizábamos en Tenerife, en la que madres, padres, observadores/as y los mismos jóvenes confirmaban la tendencia. En definitiva, si pretendíamos evangelizar, hasta cierto punto, ya lo hemos logrado
.
Toca ahora seguir preguntándonos para qué, si es realmente lo que queremos, para qué sirve la privacidad si puede significar en cierta forma cosas como el aislamiento social, el precio (recordemos que la información escasa es más valiosa) o el mantenimiento, en general, de categorías sociales, étnicas, sexuales, ideológicas estúpidas y percibidas como peligrosas si son obscuras, si no son compartidas.
No es un tema fácil….







imaginación de las que hemos hablado antes (hoy mismo, de hecho 
Asocio (esperando no estar cometiendo ningún error irresoluble en cuanto a teorías políticas), democracia a participación cuando supongo el titular de este artículo.















