Archive for the ‘Responsabilidad social’ Category

Psicopatología TIC: el síndrome del pato de Stanford

| January 6th, 2012 | 6 Comments »

Aunque no coincido, obviamente, en el carácter inequívoco de la relación entre depresiones, síndromes sociales,  suicidio y TIC, sí me ha resultado interesante conocer algunos de los trastornos que desde la psicología clínica se asocian a los nuevos medios.

Así,  aunque creo que puede verse también en positivo, en cuanto a las posibilidades de socialización alternativa que entraña la tecnología, se habla del Factor de Asperger como elemento de predisposición a la Depresión. Frecuente entre gente dedicada a la programación (se ha llegado a denominar al trastorno Asperger el “síndrome geek”), se trata de un desorden en el espectro autista en el que se experimentan serias dificultades con las interacciones sociales básicas, especialmente en cuanto a comunicación, empatía, auto-cuidado e interpretaciones literales. Por el contrario, las cosas que implican reglas, sistemas, leyes se hacen a la perfección.

No voy a profundizar en ello pero recuerdo siempre cuando se acude a los tópicos del informático aislado que hay que ser cuidadoso con la expresión “aislamiento social”. La colaboración, el crowdsourcing, la inteligencia colectiva, la interacción con otras personas, al fin y al cabo, está en la base de que los miles de creadores distribuidos en el mundo de Linux estén creando un sistema operativo cada vez mejor. En ningún caso cometeré la imprudencia de considerar que el café que yo tomo con un amigo/a constituya una interacción más trascendente. De nuevo, debemos ampliar el concepto de lo que entendemos por relación social.

Creo que se trata de un mito fundado en una mirada estrecha de lo que significa o no relación social. Pocos informáticos trabajan en solitario, siempre en colaboración.

Si algo sí me provoca precauciones, además, es todo lo contrario. ¿Sabemos ya estar solos? Hace ya tiempo que escribíamos cómo los dispositivos móviles están significando en gran medida “El fin de la soledad” y con ella de la reflexión, la introspección o simplemente la tranquilidad que nos proporcionaban los tiempos de estímulos sociales ausentes. Veremos en otra entrada como quizás deberíamos añadir a las competencias fundamentales para la sociedad digital eso mismo, la educación de una soledad que también, en adecuadas dosis, puede resultar tremendamente productiva.

 

Continuando con las TIC y la psicopatología ahora, mucho más interesante y certera me parecía la idea que plantea un investigador, el Dr Kolmes, al hablar del “Síndrome del pato de Stanford”.  En este caso se trata de la presión que sienten los estudiantes por hacer las cosas bien: todos tienen la ilusión de estar nadando elegantemente, sin darse cuenta de que lo que están haciendo bajo una superficie aparentemente tranquila, es agitar las patas como locos, nos dice la genial metáfora.  Mantener a flote la identidad digital, tema básico para ser relevante en los social media, como digo a menudo en charlas, requiere de una actividad, a veces esfuerzo, constante.

 

Creo que, de forma similar a las consecuencias negativas de la educación excesiva de la responsabilidad en el sistema educativo Finlandés,  el carácter siempre público de la socialización en la cultura tecnológica, la experiencia de tener  que mantener constantemente una imagen pública adecuada, nos conducen a la aparición de múltiples miedos. Aparecer vulnerables, fracasar en público, son escenarios que elevan nuestros niveles de estrés hasta grados intolerables.

Añadiría al tema la facilidad con la que se producen los linchamientos o las burlas online. Aunque se trata de un entorno que puede proporcionar una experiencia más cómoda y segura de interacción inicial, a largo plazo la mayor desinhibición y autenticidad que se manifiesta en redes sociales, blogs, chats, etc. puede resultar en experiencias sociales mucho más encarnizadas. En ese caso y de nuevo para personas con tendencia a la depresión, la ansiedad  y el aislamiento social previos,  el tema puede ser fatal (se cita a menudo al joven co-fundador de Diáspora, Ilya_Zhitomirskiy como ejemplo de ello).

 

De nuevo las psicopatologías de la era digital harán necesaria la prevención educativa. En este caso la tolerancia a la frustración, la asertividad frente a las críticas, la capacidad, también, de aislarnos de ellas cuando sobrepasan nuestros niveles de tolerancia serán competencias y destrezas tecnológicas fundamentales. No son pocas las celebrities a las que vendría bien el “coaching” en este sentido…. Sonrisa

 

Hacia un nosotros cada vez más amplio, la empatía como motor histórico en el encuentro Jóvenes 3D

| January 26th, 2011 | 1 Comment »

Me ha parecido ideal para acompañar la presentación que realizaré el próximo viernes en el encuentro Jóvenes 3D de Quart de Poblet, el fragmento que escribe Rifkin a partir de un discurso reciente de Obama: “Debemos agudizar nuestro instinto para la empatía pera poder convertirnos en personas más cívicas”, decía:

“Los nuevos descubrimientos acerca de la evolución humana desafían viejas creencias sobre nuestra naturaleza. No estamos biológicamente predispuestos para la agresión, la violencia, el egoísmo y la búsqueda del placer y recompensas utilitarias sino para la intimidad  y la sociabilidad. La empatía es el medio emocional y cognitivo sobre el que expresamos esas tendencias.

Empatizar es experimentar la condición de otro como si fuese la propia. Es reconocer sus vulnerabilidades y su lucha por florecer, por ser. Ser capaz de empatizar  requiere conocer primero las propias vulnerabilidades, que la vida es un bien valioso y merecedor de ser tratado con respeto. La empatía es celebrar la existencia propia y de los demás. Empatizar es civilizar.

La empatía es la mano invisible de la historia, el pegamento social que ha permitido a nuestra especie expresar solidaridad los unos con los otros en dominios cada vez más amplios. La empatía ha evolucionado a lo largo de la historia. En las sociedades cazadoras – recolectoras la empatía raramente iba más allá de los lazos de sangre tribales. En la era de la agricultura se extendía y basaba en lazos religiosos. Los judíos empatizaban con judíos como en una extensión de la familia. Los cristianos empatizaban con cristianos, los musulmanes con musulmanes, etc… En la era industrial, con la emergencia del estado-nación moderno, la empatía volvía a extenderse, esta vez hacia gente con identidades nacionales similares. Hoy empieza a ir más allá de los lazos nacionales, alcanzando a la humanidad al completo. Empezamos a ver la biosfera como nuestra comunidad indivisible y a nuestros congéneres como criaturas de nuestra familia extendida evolutiva. Hemos estado mucho tiempo obsesionados en crear una sociedad más unida. Quizás es momento de cambiar el foco hacia una sociedad más empática.”

(Presentación provisional, por terminar)

Generación We, Innovación social y sociedad 2.0

| December 21st, 2010 | 25 Comments »

Lo sabéis: Assange no es, a pesar de las votaciones de la gente, el personaje del año de la revista Time,  un indicio más de que “la mano oculta” que desprecia Wikileaks es más grande y poderosa de lo que en algún momento pudimos pensar. Hoy en España no andamos mejor…. y se vota una ley anacrónica, que pretende poner fin a muchas otras libertades.

Ni los políticos representan al pueblo, ni Times representa al pueblo, ni sabemos muy bien ya, si lo pensamos profundamente, bajo qué tipo de totalitarismo vivimos.  Y es que mientras en Internet han estado unos cuantos locos, frikis, desubicados, jugando a ser periodistas, escritores, músicos, etc… y llenando a la vez los bolsillos de unas cuantas marcas al uso (llámense Facebook, Amazon, Paypal, Mastercard, Apple, Microsoft, Google y tantas otras), no ha habido  demasiado problema. Pero ahora que asoma la sociedad postdigital, la que es permeable a lo que sucede en la red, la que a través de las mismas marcas y el mismo sistema de enriquecimiento de unos pocos, ha puesto en los bolsillos de los ciudadanos armas de destrucción masiva de secretos, de artimañas para cubrir delitos, de muchas cuestiones consideradas intocables, la cosa cambia.

Con Wikileaks como colofón de muchas otras cosas, creo que hay algo importante que si no está ocurriendo ya, está a punto de ocurrir: la sociedad postdigital es la sociedad 2.0. Horizontalización de las relaciones, ciudadanos amateur empoderados dando pulso a la información, marcando tendencias,  escaparate a la diversidad, sociedad de la participación, de la transparencia, son algunos de los matices con que la revolución digital tiñe esta sociedad-red.

 

Sociedad 2.0

Nos ocupa hoy la que podría ser la característica fundamental del cambio que vivimos:  la cultura de compartir que identificaba Lessig, como filosofía nacida en internet pero que empieza a dar forma a comportamientos e ideologías fuera de la red.

Del consumidor al prosumidor, del productor activo de información, conocimiento, a un individuo que cuando consume, ya no sabe hacerlo de espaldas a su círculo social, que se ha convertido ya en consumidor colaborativo.

 

La Innovación social es, en este sentido, la forma más importante de innovación hoy, la P2P, la revolución más importante de las que vivimos.  Y ello,  según el libro  What´s mine is yours, the rise of collaborative consumption, por algunos motivos básicos:

-La importancia renovada de lo que significa comunidad, el resurgir de viejas (la “comuna”, en cierto modo) y la emergencia de nuevas “formas de estar juntos” a través de las denominadas arquitecturas de la participación, las redes sociables de las que hablábamos hace poco, las redes P2P  en tiempo real, etc…

-La presión de urgencias medioambientales no resueltas, la sostenibilidad o necesidad de frenar un consumo imposible de mantener para toda la humanidad por demasiado tiempo más.

-La crisis económica, que obliga a replantear cuestiones, a reinventarnos como individuos, cultura y sociedad.

Dicho de otro modo, si compartir siempre ha dependido de una red, ahora que “la red” ha redefinido su alcance, significado y posibilidades gracias a internet, las oportunidades y ventajas de hacerlo aumentan enormemente. Cuando eliminamos, por ejemplo, los costes de transacción, de organizar la colaboración, compartir se convierte en un comportamiento altamente competitivo, el nuevo poder, como diría el gran Clay Shirky, de la organización sin organizaciones.

 

Reinventando elementos básicos: de la propiedad al acceso, a las experiencias, al sentimiento de comunidad

Nadamos en el sinsentido: el 80% de las cosas que tenemos es usado menos de una vez al mes. Urge evolucionar desde una sociedad neofílica, con unos bienes preprogramados para no durar mucho, necesitada de créditos para seguir el trepidante ritmo de lo “cool”, de lo nuevo.  Debemos aprovechar la oportunidad que nos presta la emergencia de un ecosistema de conectvidad permanente que facilita disponer de bienes o servicios sin necesidad de adquirirlos.

Es hora de poner en marcha la inteligencia colectiva para ver cómo hacer que los productos y servicios compartidos sean más atractivos que la propiedad. Diría Kevin Kelly, en el mismo sentido, que el acceso es mejor que la propiedad: no queremos las cosas sino las experiencias que las cosas pueden proporcionarnos. En el mismo sentido se pronunciaría Jeremy Rifkin, en The age of access, con su idea de que  la propiedad privada estará pasada de moda en 25 años.

Citan en Collaborative Consumption (Rogers y Botsman, 2010)  a Bill Ford, presidente de la compañía del mismo nombre, que reconocía lo siguiente sin temor en una entrevista en 2009:  “El futuro del transporte será una mezcla entre Zipcar (servicio para compartir coches privados), transporte público y coche privado.”

Surgen distintas propuestas, de entre las cuales destaca el resurgir de las economías del intercambio, del trueque, propias de ámbitos locales y primitivos.  Pueden ser múltiples y estar en diversos lugares las cosas que necesitamos, además de que  es probable que el actual propietario del bien o servicio que necesitamos, no necesite o desee nada de lo que podamos ofrecerle en un momento determinado. Es lo que algunos sociólogos han llamado  la dificultad de la coincidencia de necesidades, más grave, en mi opinión, en las sociedades modernas, que las multiplican.

¿Pero qué ocurre si aplicamos las teorías de la larga cola de Anderson también al trueque? Internet funciona como banco común para el intercambio de las más diversas necesidades (tiempo por dinero, banco de la  felicidad en Estonia. moneda virtual VEN, son algunos notables ejemplos de iniciativas para organizar formas contemporáneas de trueque), de forma fácil.  Se trasladan incluso las teorías de redes sociales (6 grados separación) a los items que se pueden intercambiar, existiendo cosas tan sorprendentes como Swaptree, combinado explosivo entre  la tecnología  de recomendación de amazon y la ideología de freecycle.

Es, otra vez, el poder de la organización sin organizaciones, que podemos trasladar incluso a lo que en muchos sentidos es la institución por excelencia: el dinero. Existen ya, en este sentido, ejemplos de Bancos sociales, comunidades para solicitar y dar créditos, como Zopa (al 0,65% de interés), en los que prestamistas y necesitados de préstamo se encuentran de forma independiente de la institución bancaria. Representan ya el 10% del mercado de préstamos personales en EEUU en 2010.

Otros ejemplos concretos citados en el libro de Rogers y Botsman (2010)  son Zipcar,  Airbnb (viajes P2P), Freecycle (de intercambio, regalo, de cosas que nos sobran a quienes puedan necesitarlas),  Landshare (intercambio de cultivos de verduras y tierras para hacerlos), servicios de intercambio de ropa para adolescentes, intercambio de juguetes para niños, coworking o puestos de trabajo compartidos, couchsurfing (alojamiento peer to peer), los conocidos servicios de bicing, intercambio de cajas, etc…

 

Neurobiología de “compartir”

También lo hemos dicho ya, la investigación neurobiológica indica que compartir es natural. Cuando niños de solo 14 meses ven a un adulto (incluso si lo acaban de conocer) que necesita que se le abra una puerta porque tiene las manos ocupadas, intentarán ayudarle.  Al año, un niño apuntará con el dedo objetos que el adulto simula haber perdido. Si dejamos, por último, caer un objeto ante un niño de dos años, lo recogerá para nosotros y nos lo ofrecerá.

Lo indican las investigaciones de Tomasello en Why we cooperate:  empatía o cooperación pueden ser naturales, no aprendidas ni surgidas para obtener determinadas recompensas. Ocurre sin embargo que a los tres años el niño empieza a adherirse a normas sociales, moldeadas por una cultura  hiperindividualista. Somos parecidos desde entonces a lo que afirma Axelrod en “La evolución de la cooperación”: tememos la “sombra del futuro”, cooperamos por miedo al futuro porque sabemos que si no lo hacemos así y otra vez desde un sentido social de la reciprocidad universal y primigenio,  los demás no cooperarán con nosotros después.

Igualmente, somos proclives al intercambio: dar cosas en  servicios como freecycle nos produce un placer similar a comprarlas y es también natural en niños. Como demuestran múltiples experimentos en psicología social, niños, adultos e incluso primates, no solo sabemos intuitivamente lo que es justo y lo que no, sino que sentimos una aversión natural hacia la desigualdad, el desequilibrio, la injusticia.

 

Generación We:

Algo ha cambiado entorno a la tragedia de lo común, la conocida en el ámbito anglosajón “tragedia del commons” que según Hardin significa que la explotación compartida tiende a provocar el egoísmo, la ambición, la ruina de todos/as. Y es que el tema, en el mundo de los bits, de naturaleza libre, infinitamente reproducibles y no desgastables, como reconoce Ostrom, el tema es completamente distinto.

Así, el alguna vez denominado Sharismo, la cultura de los bienes compartidos, parece  un cambio cultural tremendamente actual y directamente observable en algunos productos de la creatividad juvenil, como veíamos al hablar del “fenómeno Lipdubs.”

Además, parece que van tomando, como siempre recuerdo en charlas, las riendas de una sociedad con mucho conocimiento a su alcance pero pocos rumbos definidos.

Lo demuestra una encuesta en el Usa Today: el 61% de los jóvenes de 13 a 25 años se siente personalmente responsable de cambiar el mundo. Y no es algo que se quede en el volátil ámbito de las ideas, con cifras como el 81% que han sido voluntarios alguna vez o un 83% que considera la responsabilidad social o medioambiental de las compañías a la hora de tomar decisiones de compra o valoración de la calidad de productos o servicios.

Así, podemos afirmar que la generación “me” está siendo sustituida por la generación “we”,  con valores mucho más allá de lo material. Ejemplo vivo de ello es Chris Hugues, ex directivo de Facebook y responsable de la campaña Obama en Redes sociales, creando en la actualidad, como demostración de que el dinero no da, por si solo, la felicidad, Jumo,la alternativa social activista a Facebook que tanto está dando que hablar.

Finalmente no creo, si se cumplen en internet las hipótesis sobre influencia social de Robert Cialdini, que el fenómeno tenga marcha atrás, cuando diversas investigaciones sociales muestran cómo la información acerca de lo que hacen los demás es un argumento mucho más convincente que la presíón social. Sea por la influencia de los universos informacionales definidos por nuestras redes de contactos,  la emergencia de la cultura compartida de la que hablaba Lawrence Lessig  o los diversos motivos que hemos ido analizando,  parece que es el momento, volviendo a Rogers y  Botsman (2010), ahora que son muchas las opciones, de seguir eligiendo “más”  o cambiar radicalmente de opción y elegir “mejor”.  Los jóvenes parecen tenerlo claro….

 

Cada vez más tú, cada vez más yo, cada vez más Nosotros:

Parafraseo al gran Sabina cuando definía magistralmente el desamor: y cada vez más tú y cada vez más yo sin nada de nosotros”. Ocurre con la Sociedad 2.o todo lo contrario, resultando una sociedad cada día más empática.

Dice Kevin Kelly en su último libro (What technology wants) que si la regla de oro de la moralidad es comportarse con los demás de la misma forma que nos gustaría que los demás se comportasen contigo y estamos expandiendo con las tecnologías la noción de “los otros” mucho más allá de la proximidad física, del ámbito local, eso significa mayor desarrollo moral. Estaríamos hablando de la sexta etapa en la teoría del desarrollo moral de Kohlberg a la que quizás le faltaba cierta coherencia en el aspecto de la universalidad.  También de la necesidad de  “confiar en extraños”, como comportamiento avanzado y pre-requisito de la Innovación social en las redes digitales distribuidas que plantean Rogers y Botsman (2010).

Vivimos, en definitiva, en un “We” cada vez más amplio, globalizado, casi universal en las redes sociales, en las que las relaciones son mucho más variadas, sutiles y creo que elaboradas, un mundo en el que las leyes universales de la reciprocidad son quizás más indirectas pero siguen más vivas que nunca.

 

Esperemos que se generalicen el tipo de plataformas que hemos ido enumerando, porque más allá del servicio concreto que prestan, logran un objetivo secundario, revulsivo para el cambio de muchos aspectos urgentes en la sociedad postdigital: el de construir comunidad.

Vivimos en un mundo cada vez más conectado en el que  lo que es bueno para el individuo (la misma alegría, dirían Fowler y Christakis, que se contagia a través de las redes) es bueno para todos, sociedad postdigital en la que somos “cada vez más tú, cada vez más yo”, cada vez más grandes, cada vez más Nosotros.

 

Imagen 1: Jens Rydén
Imagen 2: Juan Genovés, cartel Escuela de Verano 2010 UIMP.

¿Sólo valoran la libertad los que nacieron antes que ella?

| November 16th, 2010 | 10 Comments »

Conocida es ya la frase de Alan Kay que reza aquello de que sólo las generaciones que nacieron antes que ella consideran algo como tecnología.

El tema no es que me preocupe demasiado que los jóvenes se dejen convencer por propuestas de consumo tecnológico cada vez más (y de forma más rápida) elaboradas.  Lo que me preocupa un poco más, a la vista del estudio que os explico hoy, es que cuando hablamos de social media, de las nuevas posibilidades de “empoderamiento” que suponen, tengamos que afrontar una realidad que los datos apuntan que no es tan participativa como querríamos.

Muchos/as lo hemos vivido personalmente: el mito de los nativos digitales cae cuando observamos su desempeño profesional o Universitario y nos damos cuenta de que son huérfanos, más que nativos digitales, de que han crecido sin acompañamiento en el proceso de utilización de las TIC.

El estudio de Forrester recuerda, en este sentido, las carencias, técnicas y motivacionales que presenta la generación Y, levantando el fantasma de que es posible lo que titula este post, que vayamos a desaprovechar la oportunidad, que sólo valoremos la libertad, la revolución social que vivimos o podemos llegar a vivir,  los que hemos nacido antes que ella.

Si no educamos la participación, si no ayudamos a incorporar los usos sociales de las tecnologías al circuito formativo – de intereses profesionales de los jóvenes, si no les ayudamos, como siempre decimos, a definir los objetivos de la revolución social, creativa, cognitiva, que la tecnología es capaz de provocar,  corremos el riesgo de que lo que podría haber sido empoderamiento, emancipación, posibilidad de hacerse oir de forma igualitaria y más independiente que nunca de marcas e instituciones, se quede en pura anécdota.

Concluye el estudio:

“Los trabajadores de la Generación X y no los de la Generación Y, más joven, son los que están desarrollando estrategias en las redes sociales para el negocio, seguidos de cerca por los Baby Boomers de 55 o más años.“

Concreta en algunos puntos:

1. La generación Y es la menos proclive a compartir información vía mensaje de texto, video o video-chat. Solamente el 26% enviaría información laboral por mensaje de texto, contra un 47% de los mayores de 55 que prefieren hacerlo de ese modo.

No sé dónde queda el mito de que el mail desaparecería (quizás Facebook mail diluya un poco el panorama), que los jóvenes tienden a comunicarse a través de redes sociales y están dejando de utilizar el mail. No es así en el trabajo….

2. La Generación Y usa menos las redes sociales para trabajar. La encuesta muestra que el 40% usa social media para el negocio, mientras que el 50% de los de 55 o más lo hacen.

Aunque Forrester interpreta este dato en el sentido de la mayor adecuación de las redes corporativas, creo que la imagen interesadamente parcial que se ha venido ofreciendo de las redes sociales desde medios de comunicación y otras instituciones amenazadas, junto a la ausencia de educación para la participación en las redes, las evidentes carencias en educación de la ciudadanía digital en la escuela han dejado en los jóvenes la sensación de que no existen los usos “serios” de las redes sociales, no por lo menos en ámbitos que no sean de ocio.Veíamos recientemente la reacción de Facebook al tema y podríamos interpretar una vez más la “jugada” del Facebook mail en este sentido de lavado de imagen de la compañía hacia usos más elaborados que los habituales.

3. La Generación Y presta menos atención en las reuniones. Solamente el 51% cree que es importante prestar atención en las reuniones para decidir cursos de acción.

Repetimos aquí el mito de la multitarea, de los déficits de atención de la iGeneration, necesitada de estímulos multicanal, de experiencias lo más immersivas posible.

Podríamos preguntarnos por otra parte si es a sus edades que en las reuniones se les reconoce socialmente, si lo que dicen es tenido en cuenta, si se les permite, en ocasiones, incluso decirlo. ¿Queremos que de verdad participen en reuniones presenciales o virtuales de distintos tipos? ¿Estamos dispuestos a escucharles? Porque puede que debamos relajarnos: Quizás los resultados de Forrester no anuncien que la Revolución social, creativa, cognitiva no van a a producirse sino que simplemente la empresa, la organización, no va a beneficiarse de ello.

Dando un paso más me atrevo a aventurar que la importancia de llevar la educación de la participación a la escuela, a las empresas, a cualquier organización es tal que de ello depende que hablemos de un cambio trascendental o que nos quedemos en la simple anécdota.

4. La Generación Y es menos proclive a pensar que las reuniones son eficientes.

La explicación, la misma que para el punto anterior. En este caso, sin embargo, Forrester matiza con un dato concluyente: los índices más altos de actividad empresarial se dan entre mayores de 55.  Los mayores piensan, los mayores actúan… No me atrevo habitualmente a definir elementos de facilitación de la participación que sirvan para todos/as pero hoy es día de excepciones: No hay participación auténtica sin algún tipo de “empoderamiento” para el indiivduo.

5. La Generación Y usa menos el contacto visual. El 79% de los mayores de 55 considera la importancia del contacto visual, mientras que sólo un 65% de miembros de la Generación Y.

En este punto el estudio daría la razón a Ruskkoff (en “Program or be programmed”), a Turkle (“Alone together” es su próximo libro), que destacan los déficits en socialización que introduce o agrava la vida online de los jóvenes. El primero llega a hablar de síndrome de Asperger, de dependencia de lo verbal sobre lo visual, de la tendencia de los internautas a tener poco en cuenta las claves sociales y la expresión facial, la aparente falta de empatía y dificultad para el contacto visual que ocurren cuando pasamos demasiado tiempo conectados.

 

En fin… llevo tiempo convencida de que educar la participación, motivarla, pasa por compatibilizar los objetivos del individuo con los de la corporación, derribar muros entre los ámbitos organizativo y personal. Si empresas y organizaciones, incluso las supuestamente más horizontales, siguen dando la espalda a las necesidades más elevadas (reconocimiento social, realización personal y profesional) del ser humano, la única oportunidad que nos queda está en mostrar, si no lo han descubierto por su cuenta, que existe un lugar (la web) en el que es posible cubrir ese tipo de necesidades y por tanto ser feliz.

Puede que debamos extender la frase de Alan Kay: Sólo conocen, valoran la  libertad, los que nacieron antes que ella. Los jóvenes de hoy pueden ser muy grandes, construir un gran mañana si les enseñamos y dejamos lugar (en la web, en las organizaciones) para crecer.

Es fácil extasiarse, incluso cegarse ante lo primero, una revolución tecnológica que a veces nos parece increíble (una impresora 3D de carreteras, nos muestra el vídeo…), pero sigo apostando por lo siguiente, una revolución social que nos hará mucho más grandes. ¿Cómo he podido perderme el segundo vídeo hasta la fecha? ;)

 

Porqué Jumo puede ser un “cisne negro” (y cambiar de verdad el mundo)

| November 10th, 2010 | 10 Comments »

Si alguien me hubiera preguntado ayer si hay cabida para alguna nueva red social le hubiera dicho que difícilmente. En todo caso seguro que no hay espacio si no se ofrece un valor añadido lo suficientemente potente y nuevo para un número de usuarios numeroso.(la masa crítica que veremos al terminar el post)

Apuesto hoy, después de leer algunas de sus premisas y observar el alto índice de retwitteos de la noticia de su próxima apertura en mi timeline por Jumo, textualmente según su fundador (co-creador de Facebook y Director de redes sociales en la campaña de Obama)  “una herramienta para “cambiar el mundo”" que utilizará el potencial de Internet para que la gente encuentre, siga y apoye a aquellos que buscan soluciones dentro de sus comunidades y a través el planeta”.

Copio y pego fragmentos de la noticia original en EFE:

Jumo, que significa “juntos en concierto” en Yoruba, una lengua de África Occidental, empezará a funcionar como red social el 30 de noviembre, aunque hasta el momento ya ha conseguido 66.000 usuarios registrados.

“La idea se basa en lo que aprendí con la campaña de Obama y en cómo la herramientas en red y la tecnología pueden ayudar a resolver problemas sociales”, explicó.

Para el joven de 26 años, da igual que se trate de educación, seguro médico o finanzas, “el problema básico (de esas causas) es que hay millones de grupos trabajando en esos asuntos, pero no hay ningún sistema que los conecte”.

Con esa idea en mente, Hughes ha reunido un equipo de desarrolladores informáticos para crear un algoritmo capaz de canalizar los intereses de los usuarios en causas sociales a través de la red de “micro blogging” Twitter, correos electrónicos o el distribuidor de vídeos Youtube.

Jumo también se servirá de Facebook Connector, una herramienta de esa red social que permite a sus usuarios conectar sus cuentas a otras web que han incorporado ese servicio.

En otro sentido, la web intentará ser una mesa de debate para que los usuarios comenten, aprueben o desaprueben las organizaciones con misiones humanitarias, de manera que puedan seleccionar y seguir a las más valoradas.

Aprendíamos del último libro de Steven Johnson que nada ocurre por puro azar en el ámbito de la innovación, que a pesar de visiones simplistas e interesadas, como comentaba Castells, son diversos los elementos en los que se apoya el éxito de la campaña electoral de Obama. Son varios también en Jumo los elementos que me hacen pensar que será un éxito:

 

Ambición

Las altas expectativas con las que nace. Veíamos en el post Facilitación, Dinamización de Comunidades Online cómo son importantes para el engagement de la comunidad y el éxito del proyecto la audacia. “¡Sé audaz!” era una de las actitudes que recomendábamos a un facilitador eficaz.


Desinstitucionalización no es desorganización

Que ha entendido la necesidad de una mínima organización. “No existe una solución única para la pobreza”, dice el fundador, “ni siquiera un conjunto simple de soluciones o estrategias que vayan a resolver todos los desafíos que conlleva.  En lugar de eso debemos dar soporte a todos los individuos y organizaciones que estén trabajando en el terreno y haciendo un buen trabajo.”  Y es que no hablamos de desorganización cuando parafraseamos a Shirky y su “nuevo poder de la organización sin organizaciones”, tema que Hughes interpreta de la manera adecuada.


Objeto Social y bondad humana

Si el objeto social de una comunidad es uno de los elementos más importantes, no podemos dudar de la pasión que el de Jumo genera o debería generar en amplios sectores de la población. Los educadores deberemos, por otra parte, adoptar la perspectiva de Rousseau (sobre la naturaleza bondadosa del ser humano) y potenciar este aspecto. ¿Qué tal si sustituimos ciertas altas en redes sociales como ejercicio en cursos de competencia digital por altas en Jumo?


Personalización:
Clave, como siempre decimos, de la evolución de la web en los próximos tiempos (Nick Bilton, Louis Gray lo mencionan también últimamente), requisito de toda aplicación que quiera prosperar, valor añadido importante en el momento actual, Jumo intenta que cada cual aporte lo mejor de sí mismo. Las Causes de Facebook son útiles para recaudar dinero pero hay muchas otras cosas que la gente puede querer o poder aportar. Toda esa gente y todas esas posibilidades son como piezas de un puzzle orientado a resolver los complejos problemas del mundo de hoy. Sobre ello profundizamos en el punto siguiente.


Actualidad: Vida líquida y organizaciones supranacionales

Me parece un enfoque tremendamente actual. Problemas globales e instituciones locales incapaces de resolverlos, como me hacía recordar Bauman, al que podéis escuchar en el vídeo que os dejo.

 

 

Y añadiría, Instituciones que no representan a los ciudadanos, como se ponía en evidencia durante la famosa visita Papal a España. Nace de ambos temas  la necesidad, una vez más, de organizarnos sin ellas, a nivel global y sin organizaciones fallidas.

Intentaré tratarlo con mayor profundidad el sábado en la UIMP, en motivo de la intervención que me solicitan, centrada en los Objetivos del milenio. Internet nos brinda la posibilidad de realizar viejas utopías, la hiperconectividad convierte en más empática la ya descrita Civilización empática de Rifkin, convierte en posible esa organización sin organizaciones, de los ciudadanos, al nivel global que recomienda Bauman y  describe Shirky. O por lo menos debemos educar para que así sea…

Lo decía en otras palabras cuando me entrevistaban recientemente para Historia y Vida, ¿en qué aspectos internet puede cambiar la sociedad?

Será importante en cuanto a disminuir la importancia de las instituciones, a obligar a replantearlas, a acercarlas en general al ciudadano. Shirky menciona el poder de la organización sin organizaciones, las nuevas posibilidades para un ciudadano que, gracias a las arquitecturas afines a la participación de la red, necesitará en menor medida o exigirá mayores niveles de diferenciación, de excelencia, a las Escuelas, los Políticos, las Empresas, obligando a que estas se reinventen o desaparezcan. Problemas globales para  organizaciones, soluciones locales, identificaba Bauman como una de las principales contradicciones de la Sociedad líquida. Quizás en esta nueva capa de la realidad, en internet puedan crearse formas de colaboración a escala global que resuelvan parte del problema.

 

Leía ayer (se trata del resumen de una investigación de pago) que podía valorarse que una aplicación o servicio ha llegado a la suficiente masa crítica (Social media critical mass) en un lugar determinado si el 15% de la población la utilizaba. Es el caso, según datos del Pew research center, de los servicios basados en la geolocalización, que en opinión del analista empezarían a desarrollarse de forma acelerada y a generar nuevo negocio.

¿Llegará Jumo, a punto ya de lanzarse al mercado, a romper en cierto modo el esquema y a partir de un 15% de usuarios, generar de forma acelerada cambio social?

No sé si será así pero apuesto a que son necesarias las redes sociales con finalidades altruistas, que es necesaria su popularización. Efectos como  la viralización del mensaje “yo contribuyoque analizábamos con extensión en un post anterior o el que podrían tener en la construcción de la Sociedad de la transparencia (será más fácil defenderla si los intereses del entorno no son comerciales, nos importará menos nuestra privacidad si se trata de una red que evidencia “lo mejor de nosotros mismos”), son temas cruciales en la construcción de la red que queremos.

Termino hoy de leer “Program or be Programmed”, el nuevo libro de Douglas Rushkoff del que hablaremos aquí en breve y sigo opinando lo mismo que antes de abrir la primera página: no se trata de programación informática. Se trata de valores, de Educar el tipo de participación que queremos.

Mejor que Program or be programmed en un sentido infomático, programemos los valores de la sociedad-web que queremos, o serán otros, como siempre en la historia, quienes los programen.

Puede que nos sea fácil en un entorno como Jumo. Es tiempo de soñar, apostemos por lograrlo.

 

Nota: The Black Swawn, El Cisne Negro se refiere al fenómeno descrito por Nicholas Taleb en el libro del mismo nombre, que lo define como un hecho fortuito que satisface estas tres propiedades: gran repercusión, probabilidades imposibles de calcular y efecto sorpresa. Encontraréis múltiples resúmenes y revisiones del libro.

Copio y pego fragmentos de la noticia original en EFE:

Jumo, que significa “juntos en concierto” en Yoruba, una lengua de África Occidental, empezará a funcionar como red social el 30 de noviembre, aunque hasta el momento ya ha conseguido 66.000 usuarios registrados.

“La idea se basa en lo que aprendí con la campaña de Obama y en cómo la herramientas en red y la tecnología pueden ayudar a resolver problemas sociales”, explicó.

Para el joven de 26 años, da igual que se trate de educación, seguro médico o finanzas, “el problema básico (de esas causas) es que hay millones de grupos trabajando en esos asuntos, pero no hay ningún sistema que los conecte”.

Con esa idea en mente, Hughes ha reunido un equipo de desarrolladores informáticos para crear un algoritmo capaz de canalizar los intereses de los usuarios en causas sociales a través de la red de “micro blogging” Twitter, correos electrónicos o el distribuidor de vídeos Youtube.

Jumo también se servirá de Facebook Connector, una herramienta de esa red social que permite a sus usuarios conectar sus cuentas a otras web que han incorporado ese servicio.

En otro sentido, la web intentará ser una mesa de debate para que los usuarios comenten, aprueben o desaprueben las organizaciones con misiones humanitarias, de manera que puedan seleccionar y seguir a las más valoradas.

¿Dónde está el ratón? algunas claves sobre participación en los social media

| September 14th, 2010 | 9 Comments »

Cuenta Shirly en Cognitive Surplus, su reciente y último libro, la anécdota de una niña que, a medio visionado de una película, se levanta y empieza a buscar detrás del televisor tradicional. Me contaba mi abuelo, cómo no era un comportamiento extraño en los principios de la televisión el de buscar detrás del aparato los personajes, las personas que creíamos ocultas tras las pantallas.

No es extraño así que los divertidos padres de la criatura preguntaran qué andaba buscando. Hoy ha cambiado la respuesta: “Busco el ratón”, la interacción, elementos que acompañan invariablemente las pantallas de hoy.

Comento a menudo en presentaciones cómo son inmensamente más deseables los medios interactivos que aquellos, como la televisión tradicional, relacionados mil veces en múltiples estudios con el aislamiento, la construcción de “castillos de arena” sociales y la infelicidad.

También cómo, en el mismo sentido, está en las nuevas posibilidades de participación una oportunidad única de desarrollo cognitivo individual y social (“los media son el tejido conectivo de la sociedad”, comenta Shirky) de la sociedad postdigital.

Libertad y calidad, sigue, no tienen porque ser elementos en conflicto. Más y más diversos creadores, la bajada de los costes de la comunicación, son elementos que provocan más experimentación y por tanto, más probabilidades de que se cree algo “bueno”.

Concuerda Shirky en que nos gusta, de forma intrínseca e independiente de recompensas externas, como bien muestra el movimiento de prosumidores amateur, participar. Explica incluso experimentos tradicionales en psicología social, como los de la “free choice” de Dezi, que concluyen que la motivación extrinseca hace decrecer la  intrínseca incluso a edades tan tempranas e imprevisibles como los 14 meses. Si premiamos cosas que a esas edades se hacen de forma espontánea, terminamos por hacer que se repitan en menor medida.

Deci identifica  dos tipos de motivaciones que pueden ser etiquetadas como personales: el deseo de ser autónomos y el deseo de ser competentes.

Concuerda en lo que decíamos hace poco acerca de los videojuegos y la necesidad de que la educación emule su forma de motivar a los jóvenes: los sentimientos de control y competencia que saben (y no sabemos) generar, son importantes elementos en este sentido. También la idea que siempre defendemos acerca del orgullo que produce la auto-producción de conocimiento, de respuestas, en un entorno que lo hace, mediante la remezcla crítica, enormemente más fácil, respondería a la lógica del predominio de la motivación intrínseca.

Somos, en definitiva y como tampoco me canso de repetir en múltiples presentaciones, más sociales de lo que nunca pensamos.

Resultan curiosos, así, a nivel de empatía y para completar aquello que ya sabíamos a partir de los descubrimientos de las neuronas espejo o la sociometría, experimentos como el juego del Ultimatum, que devuelve resultados sorpendentes si cometemos el error de pensar que lo económico, los beneficios extrínsecos, es lo único que nos motiva. Por contra, parece que la justicia social es un elemento importante en nuestras decisiones. Veámos de wikipedia:

El juego del Ultimatum es un juego experimental de economía en el cual dos partes interactúan de manera anónima y sólo una vez, por lo que la reciprocidad no es un problema. El primer jugador propone cómo dividir una determinada suma de dinero con el segundo. Si éste último rechaza la oferta, nadie obtiene nada. En cambio, si la acepta, el primer jugador obtiene lo que propuso y, el segundo, el resto.

La complejidad de la experiencia radica en el mejor resultado a obtener, es decir, ninguno de los dos jugadores preferiría irse con las manos vacías, pero el jugador 1 sabe que si no propone un reparto que beneficie a ambos de igual manera las posibilidades de que el jugador 2 acepte son menores. En contrapartida, el jugador 2 sabe que si acepta el beneficio será para ambos, (en mayor, igual o menor medida dependiendo de la primera elección) por lo que debe elegir si obtiene beneficio o no; a veces es mejor obtener 1 dólar antes que nada, aunque el otro jugador obtenga 99 dólares.

Todas las pruebas que se han hecho de este juego muestran que nunca el que propone el ultimatum consigue abusar del que lo recibe, quién prefiere renunciar a un beneficio pequeño castigando al que pretende obtener un beneficio mayor basado en la decisión racional. En la práctica, en la mayoría de los casos el oferente propone un reparto equitativo y en muchos casos, espontáneamente, ofrece una cantidad superior a la que se reserva.

El juego del ultimatum se usa como evidencia contra las teorías del homo economicus pues muestra que las elecciones sobre criterios de justicia priman sobre las de beneficio.

Shirky analiza en profundidad la relación entre motivación extrínseca e intrínseca. Resulta curioso cómo en determinados casos el establecimiento de multas, de penalizaciones, aumenta la frecuencia con que se produce un determinado comportamiento. Así, pagar por llegar tarde, pagar por ser infieles, ayuda a que nos sintamos más en paz, más justos, más cívicos, elude de algún modo la responsabilidad en favor de un dinero fuertemente arraigado, como valor importante, a nuestra cultura.

En fin… he terminado resumiendo lo que más me ha llamado la atención del último libro del sociólogo pero lo que pretendía era dejaros los que él considera, creo que muy adecuadamente, los elementos fundamentales del éxito, de facilitación de la participación en los social media.

Así, dada su característica principal, su novedad, su impredecibilidad y con el objetivo de crear servicios y comunidades de éxito en la web social, deberíamos:

-Empezar por poco. Es mejor crear algo pequeño y atractivo que algo grande y con defectos.

-Preguntarnos para qué diseñamos la participación. Distintas motivaciones llevan a distintas formas de participación, desde las más intrínsecas, como la autonomía o la competencia hasta las más sociales de pertenencia y generosidad.

En este sentido, el comportamiento sigue a la oportunidad: deberemos crear oportunidades para el comportamiento que queremos conseguir. Shirky recupera así la original idea de Kevin Kelly, la del triunfo de lo default o de cómo los comp0rtamientos previstos o diseñados por defecto en cualquier aplicación, serán los que en mayor medida se reproduzcan y forjen los valores de la herramienta (léase Facebook y su tradicional (by default) falta de respeto por la privacidad). Si conseguimos crear condiciones por defecto hacia una cultura de soporte mútuo probablemente estemos andando el camino adecuado.

-Escala: Fue un elemento esencial en los primeros trabajos de Downes la distinción entre grupos, comunidades, redes. Shirky plantea la diferencia entre un grupo de 12, uno de 100 o los de miles.  Para estos últimos la diversidad es un elemento motivacional importante. En cambio, para los más pequeños será la pertenencia, el afecto, la intimidad, lo que sus participantes andan buscando. Algunos de estos elementos mueren si crece el grupo, si va convirtiéndose en red. Es entonces la cultura, la que en grupos medios suple ciertas funciones.

Recordemos la famosa regla 90-9-1 de la participación. La mayoría de lurkers parece más pronunciada en cuanto a grupos grandes, en los que se reproduce el broadcast tradicional y la interacción parece difícil. Proveer oportunidades para pequeñas dosis de participación es más importante que nunca en estos casos.

-Recordemos cómo en sistemas complejos es importante la flexibilidad, la adaptación. Shirky nos recuerda cómo la Wikipedia no era la primera versión de la enciclopedia del pueblo tal y como la conocemos. Tampoco twitter fue pensado para lo que significa en la actualidad. Curiosamente pensada como herramienta de comunicación, especialmente diseñada para la comunicación móvil, todos/as conocemos su evolución y capacidad de adaptación a lo que sus usuarios han querido configurar. Aprender rápido, adaptarse rápido a esas demandas por parte de los usuarios, actualizar versiones de aplicaciones o herramientas cada pocos días y no cada pocos meses (Flickr en sus orígenes resulta un ejemplo clave), como era habitual, son elementos clave del éxito aquí.

-El éxito causa más problemas que el fallo.

-”Laissez Faire”: en cualquier organización o sistema social las normas deben ser proporcionales al valor ofrecido. No tiene sentido plantear muchas normas en sistemas que se pretende que crezcan.

Insiste finalmente en la que también nos ocupa frecuentemente: la necesidad de educar, de dar sentido, de hacer productiva la participación.

Ante un entorno de abundantes respuestas hay que saber formular las preguntas adecuadas. Debemos, en este sentido, potenciar la inteligencia colectiva para intereses comunes y no triviales, distinguir lo “común” de lo comunitario, con un ejemplo que reconoce que ha marcado su pensamiento al respecto de los nuevos medios, que participó con este blog en los premios The Bobs en su última edición y del que también hemos hablado extensamente aquí, Ushahidi.

Infografía: 15 datos para entender la Neutralidad de la red

| August 22nd, 2010 | 10 Comments »

Se habla mucho del tema de la neutralidad en la red. Goggle y Verizon nos asustaban a principios de Agosto con su supuesto posicionamiento contra esta. Lo desmentían después, hace unos días, con una aparición pública en la que defendían que “Internet debe seguir siendo un lugar libre y abierto, tal y como se creó”.  Francia, más cerca,  también parece estar pensando en poner cortapisas a la libertad en Internet.

Un tema complicado que genera informaciones constantes para el que creo que os puede interesar esta infografía, sobre las quince cosas que debemos saber hoy sobre la neutralidad en Internet. Si alguien se anima a traducirla, será bienvenido/a:

Online MBA Rankings
[Via: Online MBA Programs]

Más privacidad, menos participación. ¿Es eso lo que queremos de los jóvenes?

| July 31st, 2010 | 6 Comments »

Al calor todavía de algunas reacciones provocadas por el artículo anterior, que más de un dolor de cabeza me ha llevado (extrañamente polémico, el tema de los nativos digitales…), os dejo los resultados de una nueva investigación, de la misma Eszter Hargittai que comentábamos en el anterior artículo, esta vez con danah boyd.

Muestra cómo son ciertas las sospechas y observaciones que algunos/as veníamos haciendo: no es cierta la Sociedad de la transparencia que suponemos y/o deseamos, o no todavía cuando parece que a los jóvenes todavía les preocupa la privacidad, habiendo realizado múltiples modificaciones de perfiles en Facebook durante el año 2009.

El estudio muestra que la mayoría de usuarios de Facebook han modificado sus condiciones de privacidad por lo menos una vez en 2009, siendo ésta una práctica en aumento, tanto en usuarios frecuentes como ocasionales. Destaca también cómo la frecuencia y tipo de uso de Facebook, así como las destrezas en internet correlacionan con mayor tendencia a modificar la configuración de seguridad.

Os dejo la tabla correspondiente. Las dos columnas más interesantes son la primera y la segunda, que muestran cómo son progresivamente menos los usuarios/as que nunca han modificado su configuración de privacidad y cómo son mayoría los que las han modificado en 4 o más ocasiones.

Las sucesivas polémicas en torno a la privacidad en Facebook, noticias recientes sobre robo de datos o el aumento que todos/as hemos sufrido en los “tagging” publicitarios pueden ser algunos de los motivos, así como un aumento general de la competencia de gestión de la propia identidad digital.

Siguiendo con el último tema el estudio también analiza el grado de confianza auto-reportado en cuanto a la realización de ésta y otras actividades online, como el posteo de un comentario en un blog, subir un video a YouTube, etc….

El resultado es sorprendente y parece indicar que configurar Facebook es una tarea que se realiza con mayor confianza que cualquiera otra de las actividades online encuestadas. Ha sido un motivo fundamental para escribir este post la necesidad de reforzar la idea que viene preocupándome desde hace tiempo: vuelve a aparecer la necesidad de educar la participación…

Así, si las acciones significan más que las palabras, parece que la era de la privacidad no ha muerto.

Hablábamos de la necesidad de cambiar, de flexibilizar nuestra visión de la privacidad en favor del pro común. Lo lleva a la palestra también Barabási en su último libro, Bursts, cuando recrea un personaje con un tercer oído que le permite estar al acecho de muchos más datos que le permitan sobrevivir o cuando inventa Linearlife.com, un sistema en las calles de reconocimiento de caras y puesta a disposición de imágenes y recorridos en la web que no parece estar demasiado lejos.

Es previsible, a la luz de este estudio, que la Sociedad de la transparencia que tanto anhelan Zuckerberg y las empresas, que tan beneficiosa podría ser también en ámbitos como la investigación científica, médica, social, etc… (Brin, O´Reilly la han defendido recientemente), recreada en ciencia ficción desde Orwell hasta “The travellers”, provocada por un aumento espectacular de los datos personales que son rastreables (si recordamos los Gps que muchos tenemos permanentemente activados nos haremos una ligera idea de ello:)), esté más lejos de lo que pensamos.

O que vayan a ser muchos/as los “Harlequins” (los personajes en la novela de John Twelve Hawks que se mantienen impredecibles, que se resisten al control) preocupados y digitalmente sabios capaces de resistir los embistes de algo para lo que parece que no estamos aún preparados.

Confirma una experiencia reciente en el Taller sobre privacidad que realizábamos en Tenerife, en la que madres, padres, observadores/as y los mismos jóvenes confirmaban la tendencia. En definitiva, si pretendíamos evangelizar, hasta cierto punto, ya lo hemos logrado :) .

Toca ahora seguir preguntándonos para qué, si es realmente lo que queremos, para qué sirve la privacidad si puede significar en cierta forma cosas como el aislamiento social, el precio (recordemos que la información escasa es más valiosa) o el mantenimiento, en general, de categorías sociales, étnicas, sexuales, ideológicas estúpidas y percibidas como peligrosas si son obscuras, si no son compartidas.

No es un tema fácil….

 

Jóvenes y redes sociales, oportunidades y amenazas (y un ebook)

| June 8th, 2010 | 6 Comments »

“The answer lies in education” (la respuesta está en la educación), es una de las frases que extraigo del  Youth safety on a living internet report of the online safety and Technology Working Group”, firmado, entre otros/as autores/as por Parry Aftab, co-ponente que me presentaba recientemente Jorge Flores en Donosti y que me llegaba ayer a través de la red.

No he podido, por su carácter reciente,  incorporarlo a la presentación que os dejo, base del Curso de redes sociales y jóvenes que dinamizaré para la Cámara de Comercio y Studio1 Socialmedia en Tenerife el próximo viernes,  pero no quería dejar pasar la oportunidad de compartirlo aquí.  No existen soluciones únicas, también comenta, documentando con extensión el enfoque en múltiples capas que se aconseja.

Y es que, a juzgar por las últimas informaciones, el tema de la privacidad en internet no es fácil. ¿Qué pasó después del Facebook quit day”, día en que muchos/as proclamaban que abandonarían la controvertida red social? Pues no lo sé, pero a juzgar por el gráfico que os dejo, que refleja el crecimiento constante de visitas a la polémica red social, nada de importancia:

 

Facebook no va (nos guste o no) y aunque nos apuntemos y alabemos la interesantísima opción de Diáspora o nos atrincheremos y aportemos a diario nuestro granito de arena para hacer crecer Twitter, por lo menos a corto plazo, a desaparecer.

En fin… intento en la presentación no hablar solo de amenazas, también de soluciones (en muchos casos los propios vídeos de sensibilización que se proponen), de alternativas y de las muchas oportunidades que genera la confluencia de jóvenes y Tic.

Gracias a todos/as  los que la habéis inspirado:

Dioses o diablos: Tecnologías on the edge para aumentar la brecha.

| April 12th, 2010 | 7 Comments »

Inspiraba hace unos días esta entrada la charla de Pranav sobre “Sixth Sense” la conocida interface futurista “en el aire” que debéis, si tenéis algunos minutos y siempre después de haber leído este post :) , visitar:

En TEDIndia, Pranav Mistry demuestra varias herramientas que ayudan a la interacción entre el mundo físico y el mundo de los datos – incluyendo una profunda mirada al dispositivo SixthSense y un nuevo, cambio de paradigma  hacia los “laptop” de papel. Mistry dice que el software de SixthSense será  de código abierto, para abrir sus posibilidades a todos.

La promesa es importante y la reforzaba al finalizar el discurso:  “creo que integrar la información en los objetos cotidianos no sólo nos ayudara a deshacernos de la brecha digital sinó también, en alguna medida, a permanecer humanos, a estar más conectados a nuestro mundo físico. Nos ayudara a no ser maquinas sentados frente a otras maquinas. “

¿Seguro?

Ni buena ni mala, solo potente: el valor de la sofisticación tecnológica

Y es que si seguimos pensando en la excelencia, en el valor añadido que deberemos añadir a todo producto o servicio gratuito para hacerlo “vendible” en un mundo “free”, creo que algunas de las cosas que vienen pueden asustarnos un poco:

Kevin Kelly escribía recientemente sobre la privacidad, que como la seguridad (como venimos viviendo en el tema virus, troyanos y demás), tendrán su precio en un futuro: “permanecer oculto en un mundo hiperconectado costará dinero”.

Una nueva característica para la sociedad de la transparencia: Puede ocurrir que como individuos, para lo personal, tengamos que dar la vuelta a cada uno de los argumentos para la visibildad que desplegamos en cuanto a nuestras profesiones o empresas en los social media.

“Bajo este régimen, la transparencia es económica y ubicua, la opacidad, difícil y cara”.

Lo ejemplificaba con un servicio sorprendente, actual, que increíblemente se mantiene legal y promete mapas de localización de cualquier número de teléfono, durante franjas horarias determinadas, por $95.

¿Porqué es legal? ¿Porqué es tan caro cuando tecnológicamente parece tan fácil?,  ¿Cuánto costará contratarse en la lista de los “ocultos”?

Y es que por mucho que lo intente Pranav es difícil que las empresas que comercialicen Sixth Sense no vean, no exploten hasta la saciedad el valor añadido de la sofisticación tecnológica.

 

Podemos interpretar lo que está ocurriendo como evolución. O preguntarnos si alcanzaremos un nivel superior de conciencia cuando estamos experimentando capas adicionales y abstractas de realidad.

Podemos asustarnos si pensamos en lo que puede significar de ventaja competitiva, de meritocracia, de diferencia abismal entre seres humanos, la lente de contacto (ríanse de cualquier tipo de chuleta anterior :) ) de la imagen en una sociedad cada vez más vinculada al conocimiento y que podría ser, para algunos limitada, para otros expandida.

 

Tenéis horas de ejemplos en el listado videográfico, uno de los muchos que empiezan a abundar en la red:

 

No sé si la tecnología es buena o mala, solo sé que es potente, nos decía Sherry Turkle el otro día. La eterna tensión entre el malpensado Hobbes (“el hombre es un lobo para el hombre”) y el omnipresente y optimista Rousseau…

La viviremos, probablemente,  en poco tiempo, mejorando, aumentando algunos procesos de la vida diaria o empresarial. Nos queda pensar que tardará poco, también, en extenderse, en tomar caminos paralelos de la mano del capital siempre alternativo: el intelectual.

Bienvenido sea Pranav y el software libre de Sixth sense, bienvenida la RA como commodity que pueda mejorar la vida de todos.

 

Me interesaba, por último, una lectura reciente sobre Open Data: ¿Qué mashup inventarías si tuvieras disponibles todas las bases de datos del mundo? Los múltiples comentarios daban paso a una voz crítica: pocos habían pensado en más que en mejorar la experiencia del usuario web, en mejorar la experiencia de la web por parte de cosas como la humanidad o el planeta.

Y es posible, en el tema que nos ocupa, aumentar realidades que para otros hoy están inmensamente disminuidas: apps para deficiencias visuales pueden mejorar la vida de 345 millones de personas en el mundo.

 

Creatividad, aumento también de las posibilidades expresivas del ser humano, hagámoslo, de momento, por lo menos, con estas “Flash Mobs” aumentadas en pocos días en Amsterdam o la aplicación que cierra esta entrada, sobre “esa capa” que muchos deseamos de twitter en la realidad. Divertido:

 

 


(¿de dónde vienen los tweets?)

Open data web y Haití: el mundo es un juego imperfecto que la tecnogía intenta ganar

| March 19th, 2010 | 4 Comments »

En 1980, científicos del CERN se preguntaban cómo facilitar proyectos masivos, complejos, colaborativos. Tim Berners-Lee inventaba entonces la World Wide Web.

Hemos estado sensibilizando (predicando, como también se dice :) ) desde entonces a Administraciones públicas, a empresas, a individuos, acerca de las bondades de la colaboración, de posibilidades aumentadas o nuevas de relación socio – profesional en el nuevo ecosistema.

Afines o no a la naturaleza humana,  a la cultura que vivimos, ya existen, en general, completas posibilidades para que desarrollemos nuestra sociabilidad, para que nos sumemos a formas más o menos sofisticadas de organización. Nunca fue tan fácil, como decía Shirky, crear grupos en la web. Nunca fuimos, añadiría, tan sociables como ahora.

La tercera década de la web va a traernos, creo,  la necesidad de reforzar esa sensibilización hacia la Sociedad del conocimiento, de cambiar su cualidad hacia lo recíproco. Es necesario ya, además de aprovechar los nuevos recursos, devolver a la web el mismo conocimiento que nos proporciona.

Construyendo entre todos la web semántica, hemos llamado a los múltiples talleres al respecto.

Y es que si como individuos, quizás la responsabilidad en crear contenidos y servicios interoperables sea importante pero todavía anecdótica,  en el caso de la Linked data Cloud, tal y como Tim Berners Lee explica en este vídeo, resulta necesario y es un fenómeno creciente que  Gobiernos, Científicos, Administraciones, Empresas, Organizaciones se impliquen,  liberen sus datos de carácter público a este espacio compartido.

Hemos hablado ya en ocasiones de la web de los datos abiertos, semantizados, enlazados.  También en TED2009, Tim Berners-Lee hacía una llamada a la liberación, preparación y publicación de datos a los agentes que mencionábamos.  Ahora, en la TED University muestra algunas de las posibilidades de los mashups que podemos crear a partir de la transparencia de todos.

Plantea varios ejemplos.  Nos habla, por ejemplo, de la importancia que tuvo esta web de datos abiertos en la localización sobre el terreno, a través de dispositivos móviles, de los campos de refugiados durante el periodo de ayuda humanitaria post-catástrofe reciente en Haití.

La realidad está rota, nos dice en otra Ted Talk  Jane McGonigal, recordando en ciertos aspectos la fantástica disertación de Jesse Schell sobre Autenticidad artificial. Pedagogías de la imaginación, tecnología para enmendar realidades, son cinco minutos, con posibles subtítulos en ingles, para seguir a Berners Lee y descubrir o seguir confiando en el potencial de todo ello:

Lo apuntaba el otro día en Madrid, en Resintonizando la Educación,  cuando intentaba trasladar los matices que adoptará la educación en esta Web 3.0.

En el caso de la Linked data cloud, puede convertirse en abono de viejas ideas. En especial de la línea que desde Maturana (todo hacer es conocer, todo conocer es hacer) a Schank, pasando por Downes, nos habla de las bondades de la experimentación, de la investigación, para hacer del aprendizaje algo significativo.

Nunca antes fue más fácil crear grupos. Nunca antes fue tan fácil, tan asequible e independiente de instituciones, investigar.

Y eso no puede vivirse más que como oportunidad. Si visitáis el Explorador de datos públicos de Google, ejemplo que también presentaba en Madrid, os daréis cuenta de ello:

Chatroulette ¿disrupción social y moral o buzz momentáneo?

| February 27th, 2010 | 12 Comments »

Nunca ha sido tan adecuado el tono dubitativo del título de este post. No sé, realmente, qué alcance tendrá, qué disrupción o evolución representa el nuevo extraño servicio Chatroulette. Lo que sabía era que captaría la atención de muchos de los que escribimos sobre redes sociales.

Podríamos definirlo fácilmente como el nuevo Stumble Upon Social. Pero va mucho más allá de eso, situándose exactamente en el centro del debate sobre privacidad y seguridad en la web.

A pesar de lo que pudiera parecer, no se producen, en el aspecto social y en paralelo a la evolución invisible pero imparable de la tecnología, grandes cambios. Son muchos los matices que surgen a diario pero menos las aplicaciones, las nuevas formas comunicativas, como diría Castells, o apropiaciones de las mismas que son realmente disruptivas, que cambian aspectos sociales, culturales e incluso morales.

Extraigo una primera definición de Elías Notario en Alt 1040:

“¿Y qué es Chatroulette? Pues algo extremadamente simple, básicamente es un sistema que pone en contacto a personas con o sin webcam de forma aleatoria (eso sí, si entras sin cam no contactaras con nadie o será complicado). Cuando accedemos vemos en la esquina inferior izquierda del sitio una pequeña pantalla que pertenece a nuestra webcam, justo encima otra pantalla igual donde aparece la webcam de otro internauta al azar y finalmente a la derecha está la parte para chatear. Listo, no tiene más. Una vez entremos Chatroulette nos conectará automáticamente con otro usuario, si nos cae bien podremos interactuar con él mediante imágenes (las de la webcam), sonido y texto y si no nos simpatiza tan solo hay que picar un botón para pasar al siguiente usuario.”

Proyectado por un adolescente ruso, no parece estar atrayendo la atención de sus pares. Su población mayoritaria es de jóvenes adultos.

La experiencia parece ser la de exploración aleatoria social, el ensayo error de clicks hasta encontrar algo interesante con lo que interactuar desde un entorno “seguro”.

Y entrecomillo el tema porque surgen, incluso a partir de la reconciliación de conceptos tradicionalmente opuestos, ideas nuevas:

Transparencia anónima, serendipia social, exploración o descubrimiento del mundo adolescente a través de los pares de alrededor del mundo, más globalización de la etapa adolescente, definitivo ensalzamiento de la diversidad (casi hacia el frikismo:)), el fin de las versiones únicas televisivas, de lo social, podrían ser hipótesis interesantes en torno a Chatroulette.

Danah Boyd lo describe como un juego, un paseo por las calles digitales.

Y yo todavía me resisto a probarlo, aunque sea necesario muy poco sentido introspectivo para entender porqué.

Me pasaba algo similar al conocer “Sexy or not”:  el tema choca frontalmente con muchos de los fundamentos de lo que podría considerar mi educación de la intimidad, incluso mi desarrollo ético-moral.

No tengo, para qué nos vamos a engañar, después de leer las primeras revisiones y de ver algunos de los blogs y tumbelogs que se están llenando con sus contenidos, ningún tipo de ganas de probarlo.

O visto de otro modo, Chatroulette me ha hecho sentir, tal vez por primera vez en la web, mayor, consciente de que a pesar de que intente analizarlo (y os aseguro que busco la parte positiva del tema), no seré capaz de aprehenderlo, de entenderlo en profundidad.

Dejo el resumen experiencial para danah boyd d Sarita Yardi, que nos ilustra con algunos datos:

10% de voyeurs sexuales, 10% de performances artísticas, la mayoría es gente joven pasando el tiempo (hanging out).

Emergen de forma espontánea algunas normas:

* Hacer click en siguiente es, no solo permitido sino deseable.
* Signos brillantes o animales disfrazados son considerados troleo. Valoramos el intercambio auténtico, “Face to Face”, con otros.
* La gente evita ver a gente que conoce.
* Es algo así como “window-shopping”, un escaparate, un bazar de gente real.

En fin… la seguridad de nuestros hijos en las redes sociales, tema que trataba en Granollers, en el marco de la Catosfera Digital 2010, coincide con una de las líneas de trabajo alrededor de la cibersociedad que iniciamos hace poco con Gabriela Fretes, Psicóloga y futura Psicopedagoga que colabora de forma eventual en El Caparazón, así que seguro que seguimos hablando de ello.

Aunque creo que observaremos, una vez más, cómo la tecnología dirige los caminos socio-culturales que vamos transitando en la web.

Cuando, a partir de denuncias como la que sufría Google esta semana o de la aparición de herramientas como esta, se desarrollen algoritmos, servicios o aplicaciones de Inteligencia artificial (semánticos o no), capaces de analizar sin intervención humana el contenido videográfico que compartimos en la plaza publica de la web, habremos dado otro paso adelante hacia una Sociedad, una web que queremos más personalizada, más “user friendly”, más interesante, más libre y diversa pero también más socialmente responsable.

El potencial de la Realidad aumentada: usos Socio-educativos en prevención de la violencia hooligan

| January 19th, 2010 | No Comments »

Prometo pasar un par de días sin hablaros del tema, pero no quería dejar de contaros la noticia de última hora sobre una nueva aplicación, muy en la línea de las Pedagogías de la imaginación de las que hemos hablado antes (hoy mismo, de hecho :) )  y que introduce matices y aporta, en mi opinión, aún más significación al ámbito de la realidad aumentada.

Se trata de la muestra de un posible uso socio-educativo, concretamente en la prevención de conflictos, de la RA. Es en concreto una experiencia piloto de “Sensibilización intercultural deportiva” que trata de desarrollar la empatía entre los futuros asistentes a la 2010 World Cup Surafricana.

La captura de pantalla refleja el prototipo de un sistema instalado en espacios públicos que proyecta reflejos en vídeo de los rostros de la gente, pero con banderas aleatorias de los países que compiten en el torneo. Además, enriqueciendo la experiencia, cuando la bandera se superpone, suena la música del himno del país (explotando la especial vinculación entre música y sentimiento, probablemente).

Tenía lugar en Londres hace pocos días y estoy segura de que pronto aparecerán en la red el vídeo y más detalles sobre sus fundamentos teóricos (si es que los tiene).

También  estoy convencida de que en esta nueva Pedagogía de la imaginación, de lo invisible pero potente como lo visible para formar o modificar actitudes o comportamientos, está una de las claves, tanto del estudio sociológico como  de muchas de las iniciativas de Formación, vivencial, aumentada y basada en lo que somos capaces de imaginar, además de en lo que vivimos, sobre la que trabajaremos cada vez más.