Multimedia y servicios: el futuro del libro.
Dolors Reig | April 20th, 2010 | 17 Comments »El próximo 23 de Abril es Sant Jordi, día del libro y la rosa en Cataluña. También el resto de España y muchos lugares en el mundo celebran la cultura, desde distintas ferias del libro, durante estos días.
Se habla mucho de digitalización, de ebooks, ereaders, ibooks, iPads, etc…
Participaba esta misma mañana con otros expertos en una tertulia radiofónica, escribía por la tarde algunas reflexiones más y me encontraba ahora la investigación que resumimos en el título, en mi opinión algo conservadora, pero que no deja de apoyar algunas de las ideas que no he dudado en manifestar hoy: a pesar de que los que crecimos con ellos les hemos tomado cariño, los libros en papel serán algo ya anticuado y anecdótico en menos tiempo del que podría parecer.
Así lo dice también el extenso estudio sobre e-textbooks, libros de texto digitales de Xplana, en mi opinión conservador:
Si hoy el 0,5% de los libros de texto son digitales en educación superior y “desarrollo profesional”, en unos 5 años, con un 100% de crecimiento anual, estos serán como mínimo el 20%, generando unos ingresos de unos mil millones de dólares.”
Hay muchas noticias más alrededor del tema. Incluso tan curiosas como las de iniciativas editoriales generando productos para el iPhone: Intervalos de atención reducidos, la cultura de los “párrafos cortos” que nos describían en Digital Nation como característica esencial del estilo cognitivo de los jóvenes de hoy y un espíritu de verdad innovador, llevaría en mi opinión, a Ether Books al camino correcto:
“nuestra idea es presentar el lunes en la Feria del Libro de Londres un catálogo de historias cortas, ensayos y poesía vía los iPhone y iPod Touch de Apple (…) en Ether Books hemos tomado la decisión de ir directamente a la distribución de obras cortas a través de nuestra aplicación de iPhone a los dispositivos que ya tiene la gente, con los que están familiarizados y les gusta usar cuando tienen 10 ó 15 minutos libres”
La importancia de los textos cortos “digitalizados” se veía reforzada también hace unos días, a la vista de la Donación a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos del archivo de Twitter desde su nacimiento (la idea es conservar mensajes históricos (como el de Obama anunciando la victoria), los mensajes de la Revolución Verde de Irán, etc…) Además, la Biblioteca del Congreso pasará a gestionar también los más de 50 millones de mensajes que se escriben en Twitter cada día.
Quería dejaros, además, esta maravilla de vídeo que encontraba en el timeline de Piscitelli, insight alrededor de las posibilidades del iPad en manos de la generación creativa:
En fin…no creo, a la vista de las posibilidades vistas o por ver, que el tema sea el formato. Ni siquiera, sensu stricto, el contenido:
Lo que cambia es la forma de contar la historia, las narrativas, necesariamente más afines a lo que han creado y consumido unos jóvenes cuya dieta cognitiva sabemos distinta: realidad aumentada, interactividad, hipertexto, multiventana…. Posiblidades multimedia ilimitadas, diríamos que lo tecnológico se convierte de verdad en invisible para destacar la importancia, insustituible, de una inspiración creativa que nunca pudo volar tan libre.
Después de la revolución tecnológica, la creativa, decíamos en otros tiempos…
En cuanto a las editoriales, deberán seguir siendo conscientes de esta abundancia creativa en el mundo de los bits, seguir ahondando en la búsqueda de valor adicional a lo libre. Y a poder ser, como veíamos en el ejemplo de Ether Books, bajo un compromiso básico con la escucha activa, con la observación participante de tendencias, de la investigación científica alrededor de cómo va evolucionando nuestra cognición, sin despegarse, porque eso solo significa el principio de la desaparición, de una actualidad que se impone con la fuerza que podemos leer del vídeo.
Dicho en otras palabras, lo que se edite por parte de editoriales en los nuevos formatos interactivos tendrá que seguir compitiendo con lo que creen unos prosumidores cada vez más creativos, con herramientas cada vez más invisibles, ubicuas, usables y elaboradas.
Es probable, por último, que hayamos superado ya la era multimedia, que estemos andando ya hacia un escenario de conexión permanente a servicios web.
Es posible, entonces, que lo que paguemos al comprar uno de esos nuevos “e-books”, “i-books” (como se llama a los pensados para el iPad), no sea tanto la sofisticación en medios (multimedia) sino los acuerdos entre editoriales y servicios.
Wolfram Alpha ya ofrece su servicio para “aumentar” la experiencia intelectual de los lectores en Ipad y no resulta difícil imaginar servicios de traducción, interpretación, tutorización del aprendizaje, poniéndose en marcha en tiempo real para enriquecer la experiencia hipertextual que los nuevos dispositivos, permanentemente conectados puedan proporcionarnos.
No os preocupéis, el movimiento general por la apertura de datos, la liberación de muchos otros códigos además de los del software, harán todo ello mucho más democrático y asequible.




Hemos visto colmada nuestra sed informativa, nuestras necesidades expresivas, creativas, como profesionales, como personas necesitadas de realización personal y profesional (recordemos la pirámide de Maslow y el lugar que ocupan algunas nuevas tendencias y aplicaciones) cuando éramos ya adultos.















