Esos locos bajitos (3 claves sobre bullying y cerebro adolescente)

Vale la pena estar cerca de ellos, conocerles a fondo.  Y quizás debamos tener en cuenta que sus cerebros son realmente diferentes tanto a la hora de juzgarlos como en el momento de planificar su educación.

Lo hacemos aquí a menudo, intentar conocerlos, cuando nos acercamos a los cambios que mostramos cuando nos convertimos en “Individuos conectados”.

Nos interesa también, tristemente, el peligro aumentado que supone la facilidad de organización en redes en temas de ciberbullying. Me ha hecho pensar bastante en ello el reciente suicidio de Amanda Todd, una adolescente acosada de la que seguro habéis escuchado o leído hablar en los medios de comunicacion.  ¿Qué pasa en la mente de los adolescentes acosadores?

Una charla reciente de Sarah-Jayne Blakemore, concretamente en el TEDGlobal2012 cuando trata sobre el cerebro adolescente y sus peculiaridades me inspiraba algunas claves para la respuesta: los adolescentes son diferentes, incluso a nivel de funcionamiento cerebral o neurofisiológico.  Aunque está claro que son muchos los elementos socio-culturales, afectivos, familiares, que podríamos incluir en un análisis exhaustivo del tema, algunas pistas del acoso juvenil  están en la especial configuración psicológica del adolescente.

 

Tres causas del Bullying

1. Aumento en la probabilidad de toma de riesgos:  En nuestro cerebro la investigación muestra que se producen cambios en la activación del córtex llamado medial pre-frontal a edades adolescentes, que no se producen en adultos cuando grupos de ambos son instados a tomar decisiones. También el sistema límbico, asociado a la toma de riesgos, parece estar hipersensible durante la adolescencia, mientras que el responsable de moderarnos, de controlar muchos de nuestros impulsos, está todavía en desarrollo en esa etapa.

2. Decremento en la empatía:  La adolescencia parece ser, además, una etapa egoísta en la que nos aproximamos de forma diferente a las decisiones sociales. En estos casos, la habilidad que se activa en adultos de toma de perspectiva, de ponerse en lugar del otro, está todavía en desarrollo.

3. Dependencia del grupo de pares: La ya sabida y comentada aquí susceptibilidad de los adolescentes a los estímulos sociales que provienen de sus pares podría ser un tercer potenciador. Remito a ese artículo para más profundidad.

 

La respuesta, como siempre, está en una educación que acompañe la maduración en esos aspectos. Hablábamos ya de tratar la independencia de criterio, de acompañar la individualización a veces problemática a esas edades. También sería importante el entrenamiento estadístico, en valoración objetiva de probabilidades, de riesgos, que podría compensar la tendencia a asumirlos de forma excesiva. Por último trabajar la empatía, las emociones propias y ajenas, podría disminuir no solamente el bullying sino también temas de dependencia a drogas, embarazos no deseados, accidentes por imprudencias y otras de las problemáticas típicamente adolescentes.

En cuanto al cerebro sabemos también cómo de maleable resulta en esas etapas del desarrollo, así que no hay excusa posible.

 

Tecnologías para el empoderamiento en distintos ámbitos:

Lo trataremos en un próximo post pero también la TIC entendidas como TEP (Tecnologías para el empoderamiento) pueden tener un papel esencial en cuanto a aumento de las expectativas de autoeficacia, de la autoestima y el autoconcepto en la adolescencia. En esa  etapa tener éxito en lo virtual en cualquier aspecto relacionado con la intimidad y la relación (típicamente en Tuenti, Facebook o Whatsapp), puede ayudar a crear adolescentes más fuertes y resistentes a cualquier amenaza socio – emocional.

De tipos de TEP hablaremos pronto.

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