Dejando de racionalizar la sumisión, apoyando el cambio

La sociedad tiende a mantener lo que hay. La rebelión solo es una reacción ocasional al sufrimiento en la historia humana: tenemos infinitamente más ejemplos de cómo permitimos la explotación, de cómo nos someternos a la autoridad,  que ejemplos de rebelión (Zinn, 1968)

 

Se sabe desde hace tiempo que el hecho de conocerlos no evita definitivamente que caigamos en determinados sesgos cognitivos, pero sí en parte. La idea que quiero dejar hoy resultará útil para entender cómo de lentamente cambian las cosas, las sociedades, las personas, así como los remedios para acelerar el proceso.

El ser humano manifiesta un sesgo hacia el mantenimiento del status quo, la realización diaria de aquello que en castellano tan bien ilustramos con la absurda, si la pensamos con calma, frase: “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

La idea del cambio nos provoca tal incomodidad que cualquier orden existente nos hace sentir más seguros. Por eso compramos las mismas cosas, volvemos a los mismos restaurantes y nos mantenemos expuestos a las mismas opiniones a lo largo de nuestras vidas (en el próximo artículo hablaremos de ello, de la homofilia que también nos limita). dejando-de-racionalizar-la-sumisin-apoyando-el-cambio

El sesgo de justificación del sistema es investigado desde la psicología social por Jost et al., 2004, que nos deja algunos detalles reveladores acerca de la lentitud del cambio, del porqué parecen perpetuarse los problemas socio-políticos de nuestros tiempos.

Así, parece que la gente pobre no suele apoyar las políticas que más le favorecen. Las encuestas muestran que los grupos con menos recursos suelen ser los que apoyan impuestos que más les perjudican. En general la posición socio-económica de la gente no está alineada con su ideología política.

Más en general, cuanto más injusta es una sociedad, en mayor medida la gente tratará de racionalizar el sistema. Se os ocurrirán mil ejemplos pero os dejo uno más: quienes en mayor medida apoyan los valores machistas en las sociedades más extremas al respecto, son las mujeres.

 

Sesgo de racionalización de la sumisión

Esto último me hacía pensar en cómo la explicación podría estar, desde la psicología social, en una combinación del fenómeno de la disonancia cognitiva, del de las expectativas de logro y del de indefensión aprendida que llamaremos sesgo de racionalización por sumisión:  La gente parece racionalizar en general la desigualdad social para evitar el malestar que se sentiría al pensar que se vive en un mundo tremendamente injusto. Todo encaja en nuestras mentes si pensamos, al observar la desigualdad, que los pobres lo son porque no trabajan lo suficiente y los ricos lo son porque sí lo merecen. Pensar así, además, en situaciones en las que poco podemos hacer para remediarlo, pone en nuestras manos y no en formas de control externas e inaccesibles, la posibilidad de lograr las cosas. Un círculo vicioso perfecto para la injusticia, como veis.

Volviendo al ejemplo del machismo y recordando cómo de dura es en realidad la brecha que separa los derechos de mujeres y hombres en determinados lugares, podríamos decir que todo deriva de la impotencia, que las mujeres apoyan (racionalizan) el sistema, precisamente para compensar lo “poca cosa” que las hace sentir.

Y es que como hemos visto durante las revoluciones de la primavera árabe, todo cambia cuando el ser humano se siente más fuerte, deja de racionalizar su sumisión y vence el sesgo. Lo que vivíamos en Egipto, lo que vivimos todavía en muchos otros lugares es la demanda de responsabilidades después de observar, de forma diáfana y sin las lentes distorsionadas del sesgo de racionalización por sumisión, la flagrante injusticia.

 

En ese proceso andamos, aquí y en Socionomía, donde hablábamos largamente del empoderamiento, uno de los términos centrales para la definición del ciudadano en el S.XXI, así que no olvidéis mostrar, recordar a los autodefinidos débiles que encontréis en el camino, que son más grandes que nunca, que su voz y nuestra voz tienen más valor que nunca antes, que no olviden alzarla.

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10 thoughts on “Dejando de racionalizar la sumisión, apoyando el cambio

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  2. Entiendo que la conformidad tiene que ver con un sentimiento de seguridad. Si lo que veo en el exterior refleja lo que siento, o lo que creo, aunque sea a niveles inconscientes… no habrá disonancia cognitiva; y sí conformidad y sumisión.
    Sin embargo la información por sí sola no creo que sea suficiente. No hasta que la cantidad de datos que no concuerdan no llega a un nivel determinado que nos haga dudar de nosotros mismos.
    Y desde luego, no olvidar que las decisiones las tomamos desde las emociones. Si nos venden seguridad, por muy por los pelos que nos lo razonen, es tentador aceptar lo que nos ofrecen.
    Interesante el libro “Hay alternativas” (@VicencNavarro, @juantorreslopez, @garzon), -me lo estoy leyendo y hace una lectura distinta de la que hacen los medios en cuanto al recorte social. Está bien razonado.

  3. Excelente nota Dolors, esto que dices me hace pensar en la hegemonía de los sectores dominantes en cada tiempo, en cada lugar, en cada cultura, y cómo ese sesgo que defines, es uno de los pilares de la hegemonía. Gracias por el texto. Beatriz

  4. Casualmente Dolors, mientras leía en Socionomía – esperanzador y motivador en lo personal- sobre ese estar programados para ser colaboradores, me preguntaba cómo es que quedamos en una posición anómica cuando no sentimos en la propia piel la injusticia.
    Abres una línea muy interesante para acompañarnos a pensar en esto…Gracias, un abrazo¡
    Ileana

  5. Una cuestión que me interesa en relación con tu entrada es el umbral de tolerancia de la población respecto de la injusticia. ¿Cuándo se alcanza el punto de inflexión que hace reaccionar a los ciudadanos? La respuesta tiene que ver probablemente con nuestro nivel de comfort y nuestras expectativas vitales, condiciones muy variables de unos países a otros, de unas culturas a otras.
    En cualquier caso y trasladándonos a nuestro entorno inmediato, me sorprende el enorme grado de tolerancia respecto de las duras medidas económicas y sociales que se están tomando, por mucho que las redes familiares estén sujetando a quienes han caído antes, y por más que la economía sumergida oculte parte de la actividad económica. Asistimos perplejos a un retroceso mayúsculo en los derechos civiles y las conquistas sociales en España y no se producen reacciones contundentes, masivas. Y ello a pesar de que la crisis y el paro ya está alcanzando a una parte muy importante de la clase media y de que la sensación de que este problema es de otros y que esto no nos pasa a nosotros está desapareciendo. Veremos qué pasa en los próximos meses.
    Gracias por tu entrada.

  6. interesante artículo. Pero al leerle se me plantean algunas dudas. Que es mejor tener un sesgo de racionalizacion por sumision o conocer la realidad? Que es mejor vivir (semi) feliz y engañado o Conocer una verdad que te hara sufrir? Pastilla roja o azul? Y pregunto! Conoceis algún método para ser consciente de la realidad sobre la sumisión a la q estamos sómetidos sin q nos duela?

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