G8, Naciones Unidas e internet como derecho universal: signos de un cambio imparable

Me recordaba Hessel, el conocidísimo autor de la exhortación a Indignarnos que tan célebre se ha hecho en los últimos tiempos, una vieja idea, derivada del ideario filosófico de la vieja Europa y que vuelve a manifestarse ahora. No nacen hoy los intentos de apagar, de frenar el progreso.

El filósofo alemán Walter Benjamin, perseguido y prácticamente empujado al suicidio en la época nazi reflejaba el tema en su tiempo a partir de la obra pictórica Angelus Novus de Paul Klee, que representa la figura de un ángel que abre los brazos como para contener, rechazar el progreso. Para él, perseguido y auto inmolado durante el nacismo, el sentido de la historia es un camino irresistible de catástrofe en catástrofe.

Egipto apagaba la red durante su revolución, Siria apaga la red móvil 3G, la eléctrica, cuando le conviene, Irán construye una internet privada, China es especialista ya en la censura de determinados términos y páginas. En algunos casos el control es más sutil, con gobiernos controlando y confundiendo en los entornos ciudadanos creados en Facebook. O sufrimos intentos desesperados, desesperanzadores, como la Ley Sinde en España o el desproporcionado castigo al soldado Manning, verdadero héroe hasta la fecha de la revolución “wikileaks”.

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Pero el progreso sigue su camino y también ocurría durante los últimos días que grandes líderes de internet eran invitados a participar en la última cumbre del G8 (la cumbre de los líderes de los ocho países más industrializados) para analizar  la situación de una red que ocupa porque preocupa. Los portavoces de sus conclusiones fueron serán el propio Zuckerberg, Maurice Levy (Publicis), Hiroshi Mikitani (Rakuten), Stéphane Richard (Orange-France Telecom), Eric Schmidt (Google) y el multimillonario ruso Yuri Milner.

En la primera jornada el mismo Sarkozy (con Francia presidiendo), otorgaba un papel preponderante a la red en la difusión de la libertad y ponía como ejemplos lo sucedido en Túnez, Egipto o Irán, pero señalaba que eso no impide que tenga que haber cierto control.

Ayer leía algunas manifestaciones del mismo: el gobierno francés prohibía a la televisión la mención de redes sociales como “Twitter” o “Facebook”, con la pueril excusa de que hay muchas más redes sociales y no debemos dar el monopolio a unas pocas. Aunque está claro que serían deseables alternativas (diáspora, N1, Jumo, etc. son recomendables propuestas surgidas recientemente), pienso que la fuerza del fenómeno rebasa completamente la importancia de si es una u otra marca la que firma.

Esto mismo comentaba Zuckerberg,  que sobre la influencia de las redes sociales declaraba en el G8 que las revoluciones en los países árabes se habían apoyado en Facebook como lo podrían haber hecho en cualquier otra red social (como para asumir la responsabilidad al completo está el tema….)

 

En fin….volviendo a la manipulación político mediática, contra todo ello nos toca defender la apertura, la transparencia, la libertad, tantas otras de las cualidades que han caracterizado el desarrollo histórico de la web como claves en su futuro desarrollo. Interpretando, creo, el papel de la interconexión en las revoluciones de los países árabes,  “Internet es ya una parte fundacional de la democracia”, nos decía Yochai Benkler, uno de los expertos invitados, en el G8. Estaba de acuerdo con distintos expertos en internet o sociología contemporánea: más que discutir qué barreras poner a los usuarios de la red en países democráticos, deberíamos poner nuestras energías en cómo liberarlas en lugares no democráticos.

Así parece entenderlo, también Naciones Unidas, cuando en un informe del viernes pasado declara que desconectar a la gente de internet constituye una violación de los derechos humanos y de las leyes internacionales. El informe critica a Francia y el Reino Unido, que han aprobado leyes para impedir a los infractores del copyright el derecho de acceso a internet. Se considera una medida desproporcionada. Cortar a los usuarios el acceso a Internet, independientemente de la justificación presentada, en particular por violar las normas de derechos de propiedad intelectual es una medida desproporcionada que viola el artículo 19, apartado 3, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

También condenan especialmente el bloqueo de la red para sofocar disturbios políticos. Se insta a todos los Estados a garantizar que el acceso a Internet se mantiene en todo momento, incluso durante tiempos de agitación política.

Volviendo a Hessel, a la indignación, a los acampados que no saben muy bien por dónde continuar, espero que la evolución del movimiento no caiga en la trampa de considerar que solo es activismo lo que ocurre en las calles, que sepa reconocer el ágora contemporánea también en las redes sociales, que sepa respetar la variedad de formas de comunicación, de posibilidades de manifestar el descontento, dentro y fuera de la calle, de que disponemos hoy.

Hemos expuesto, en el campo abonado de una arquitectura de la participación madura, elaborada, herramientas más o menos sofisticadas de medida de la voluntad popular que pueden resultar auxiliares a las asambleas, incluso sustituirlas.

Herramientas de medición de temas y votaciones en twitter, diversos sistemas de votación cibernética en esta y otras redes y gobiernos, agentes sociales, educativos, etc. preocupados por formar la totalidad de la población en la importante competencia de la participación, podrían ser los siguientes pasos en el sentido que Hessel, recordando a Hegel, otorga a la larga historia de la humanidad: la libertad del hombre que progresa paso a paso.

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17 thoughts on “G8, Naciones Unidas e internet como derecho universal: signos de un cambio imparable

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  2. Más allá de los intentos de quien ostenta el poder por mantener a la mayoría al margen del desarrollo tecnológico, vale la pena destacar los recelos que a veces aparecen entre los propios oprimidos.

    Quizás uno de los ejemplos históricos más significativos sea el del ludismo http://es.wikipedia.org/wiki/Ludismo, empeñado en acabar con las máquinas de vapor que les usurpaban el trabajo.

    Por ello no puedo compartir ciertas tendencias “primitivistas” presentes entre algunos movimientos que se reclaman transformadores.

    En el fondo, renunciar a la generalización de las nuevas tecnologías hoy en día es sinónimo de renunciar a luchar por el poder. Y como decía un compañero hace unos días, pretender hacer la revolución sin luchar por el poder es como jugar a futbol sin chutar a portería.

  3. de alguna forma es una práctica cotidiana -e internacional- dedicar más tiempo a la búsqueda de “culpables” y “restricciones” que a encontrar SOLUCIONES y potenciadores del desarrollo…¡cosas del poder!

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  7. Me anima ver como el espacio virtual de la web (internet) gana cada vez más reconocimiento como un espacio válido (y necesario) de interacción social. Como yo lo veo (y es una mirada optimista) el espacio virtual de la web es el único escenario real posible para la realización de una sociedad civil en la que todos podemos estar conectados e interactuar. Hay en la web un asombroso potencial de participación social, democratización, y ciudadanía que ya se ha echado a andar (“el caparazón” nos da constante muestra de ello). El acceso a internet es equivalente al derecho de libre circulación y asociación, el espacio virtual al cual accedemos es (o llegará a ser) fundamental para la libertad de los ciudadanos. Virtual + Real, ese es nuestro mundo y debemos ser libres de recorrerlo.

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