Lipdubs, consumo colaborativo,wikileaks: El poder de la organización

Una de cal y otra de arena sobre el tema de la semana, Wikileaks. Primero, la sensación del excesivo protagonismo de la prensa tradicional, de la televisión, en toda la historia, quizás para compensar la primera parte (wiki) de la palabra como símbolo de una información ciudadana que sin duda les roba terreno. Después,  la mítica portada de Times que hablaba de “nosotros” como los protagonistas de la actualidad informativa, que se solicita ahora para ser ocupada por Assange. Y la eterna pregunta, repleta de sospecha ideológico-política: ¿Porqué ahora?

Un par de noticias en The economist y el NYT matizaban un poco más mis opiniones: la parte negativa está en la creación de un mundo más desconectado, más vulnerable a posibles ataques terroristas, después de las filtraciones en cuestión de relaciones internacionales, en Wikileaks. Descubría después a un Assange criado fuera de la escuela porque su madre no quería que le influenciara la autoridad, un hacker vocacional que volvía a ganarse la simpatía que he ido perdiendo por momentos ante el fenómeno.

No quiero dedicar un post a Wikileaks, faltan elementos de juicio aún, de algo que creo reflejo de una sociedad compleja, muy compleja. El estado de la cuestión, eso sí, me deja con ganas de imaginar una sociedad de verdad transparente, con muchas ganas de cambiar, muchas ideas nuevas e iniciativas que las llevan a cabo. De eso sí puedo hablar ya.

Sigo con la lectura de What’s Mine Is Yours: The Rise of Collaborative Consumption (Lo que es mio es tuyo: la emergencia del consumo colaborativo) y profundizando en paralelo, en la exploración de lo que creo que puede llamarse ya un nuevo fenómeno de masas juvenil (y no tan juvenil), los Lipdub. Innovación social, en ambos casos, en estado puro.

 

Organización y consumo: nuevos modelos de innovación social

Es indudable que la sociedad-red está creando nuevas formas de estar juntos, de colaborar on y offline. Más allá de los múltiples ejemplos en Estados Unidos, lugar en el que parece, con otros de Europa, menos disruptivo “compartir” que en los países de habla hispana (recordemos la tradicional predilección en España por la compra en lugar del alquiler), veo los reflejos del consumo colaborativo que viene, de este espíritu 2.0 trasladado a lo “real” también en nuestro entorno. Incipiente pero presente, el bicing en muchas ciudades me recuerda “The Mesh”.

La idea, surgida del libro de Lisa Gansky del mismo nombre,  es que estamos cambiando desde la posesión de montones de productos (y servicios) a compartirlos y usarlos solamente cuando son necesarios. Un buen ejemplo es el de las grandes ciudades, en las que ZipCar, que ofrece coches para muy pocos días según necesidades, o el de Netflix, para alquilar vídeo online.

Como comenta la autora la diferencia está en que con los dispositivos móviles conectados de forma permanente y geolocalizados en internet, también gracias a las redes sociales, los bienes físicos son fácilmente encontrables en espacio y tiempo. Resulta fácil así, por ejemplo, localizar personas que realizan el mismo trayecto para compartir coches privados.

Gansky, como What’s Mine Is Yours: The Rise of Collaborative Consumption, argumenta contra la  cultura de usar y tirar actual y propone una alternativa: “The Mesh” nos devolverá la calidad de los productos, esas características de “Durables, flexibles, reparables y sostenibles” que la cultura del consumismo habían hecho caer en desgracia, vendiéndonos cosas que durasen cada vez menos. Cuando las cosas, los créditos, son baratas, llenamos nuestras vidas de cosas inútiles, es otra de las ideas.

 

La cultura “lipdub”, o el poder de la organización social en organizaciones menos formales

Llegamos a la creatividad, a los “lipdub” (“doblaje de labios”), también como reflejo de una nueva cultura. Fenómeno viral en Youtube, que irá seguro in crescendo estas navidades, parafraseando la Wikipedia, consiste en un vídeo musical realizado por un grupo de personas que sincronizan sus labios, gestos y movimientos con determinada canción. Se suele realizar en una sola toma (llamada plano secuencia), en la que los participantes hacen playback mientras suena la música en un reproductor móvil. No importa la calidad del sonido de la toma porque es en la edición posterior cuando se incorpora la canción como banda sonora.

Con estos vídeos, sus autores, además de realizar de forma colectiva una experiencia creativa muy divertida y sin complicaciones técnicas, suelen tratar de mostrar el buen ambiente en una institución determinada: universidad, empresa, etcétera.

El ejemplo lo descubría durante las sesiones impartidas en la Universitat Pompeu Fabra hace un par de días:

El fenómeno es expresión de muchas de las cosas que se atribuyen a la cultura de la web social: creatividad (después de la revolución tecnológica, la creativa, decíamos…), remezcla, “nuevas formas de estar juntos”…

Me ha recordado también a Shirky, al “poder de la organización sin organizaciones” que creo que vamos suavizando y que significa que solo sobreviven en el nuevo contexto las organizaciones que están sabiendo hacerse más simples, espontáneas, naturales, menos formales, más humanas.

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8 thoughts on “Lipdubs, consumo colaborativo,wikileaks: El poder de la organización

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Creo que Assange está más cerca de ser un ácrata que solo busca dinamitar el sistema que de ser un hacker que detecta e informa de las vulnerabilidades del mismo para ponerles solución.

    Pero como tu dices, aún nos faltan mucha información sobre el caso Wikileaks para emitir una opinión definitiva al respecto.

    Un abrazo.

  3. Pingback: EL PODER DE LA INFORMACIÓN | DOKUMENTALISTAS
  4. Pingback: Wikileaks: 7 claves para entender una sociedad 3 veces mejor.
  5. Desde nuestro proyecto http://www.gigoing.com también creemos que la economía colaborativa marcará las reglas del juego.
    La economía colaborativa ya no es ni una tendencia ni un cambio de mentalidad que se está empezando. La necesidad y la ideología hicieron de la tendencia de colaboración una realidad. Estamos seguros que el Consumo Colaborativo realmente va a cambiar la forma en que vivimos: es como aprender una nueva palabra. Una vez que se sabe de ella, comenzarás a verla por todas partes.
    http://gigoing.com/blog/el-poder-del-consumo-colaborativo/

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