Cerebro emocional y trabajo colaborativo: la nueva importancia

No me gusta el titular “Clever individuals don’t make the group smarter”, entre otras cosas porque se atribuye el descubrimiento de algo muy antiguo ya, y que autores en español como Surowiecki ya nos plantean, así que lo he cambiado y ampliado algunos aspectos para comentar una noticia de Wired de la que algún otro medio en español también ha hablado ya.

Un primer esfuerzo para definir la inteligencia colectiva en los grupos sugiere que la capacidad intelectual individual contribuye poco a la inteligencia colectiva. En cambio, es la “conciencia social” (la habilidad para captar los indicios emocionales en los demás) la que parece determinar la inteligencia de un grupo. Podríamos traducirla como empatía.

Ya escribíamos en verano en relación al buen juicio de los grupos, a los criterios necesarios para que el trabajo colaborativo tuviera éxito en el post Sobre Community managers y su formación: Cien mejor que uno. Podríamos decir que este artículo completa aquél en cuanto a la influencia de los factores más emocionales en la dinámica necesaria para hacer productivo un grupo.

¿Puede la inteligencia colectiva del grupo ir en detrimento de la creatividad individual de sus miembros y limitar la aparición de ideas originales?

“Aún hay casos en que un genio solitario puede producir algo fenomenal”, dice la investigadora Anita Woolley citando la teoría de la relatividad de Einstein. “Pero los grandes avances son fruto cada vez más de la colaboración de personas que vienen de campos diferentes y que generan nuevas ideas en la intersección de estos campos”. Su investigación ha mostrado que la inteligencia colectiva puede estimular la generación de nuevas ideas.

Según la psicóloga Anita Woolley, de la Carnegie Mellon University, falta un criterio compartido para predecir qué grupos rendirán bien y cuáles no. Agrega que hay un factor subyacente que parece conducir la manera en que los individuos se desempeñan en múltiples dominios y se pregunta si el mismo factor es válido para la inteligencia grupal. A nivel individual, la inteligencia general es una medida del rendimiento obtenido en diferentes tipos de pruebas cognitivas, lo que sugiere un factor subyacente (la capacidad intelectual) general.

Aunque esta definición es restringida, exclusiva al ámbito cognitivo y recuerda al “factor g” de Catell de principios de siglo XX, es curioso y nuevo ver como se estudia esta definición tradicional a nivel grupal.

La metodología para determinar la existencia de este factor subyacente a nivel colectivo es la siguiente:  el equipo de investigación dividió a los 600 participantes en grupos de entre dos y cinco personas, teniendo que resolver cada grupo una serie de tareas de resolución de problemas. Luego los investigadores entrevistaron a los grupos y a cada participante. Midieron la cohesión del grupo y la motivación, la inteligencia individual y la personalidad, y otros factores previamente asociados con el desempeño del grupo.

Esta inteligencia, han descubierto, depende poco de las inteligencias individuales de cada miembro del grupo. De lo que depende, según resultados presentados esta semana por la revista Science, es de tres variables:

El estudio, publicado el 30 de septiembre en Science, encontró varias características relacionadas con el rendimiento del grupo pero ninguna relacionada con la inteligencia individual. Fueron decisivas 3 variables: la sensibilidad social de los miembros del grupo (cuanta más capacidad para captar los sentimientos y pensamientos ajenos, más inteligencia colectiva); de la capacidad de dialogar entre ellos (cuando todos participan en el diálogo hay más inteligencia que cuando una o dos personas lo dominan); y del número de mujeres que hay en el grupo (cuantas más mujeres, más inteligencia colectiva). Matizaría, en la sociedad actual de fluidez , que prefiero hablar de roles tradicionales de los distintos géneros. Prefiero hablar de rasgos femeninos y masculinos, de cuestiones de roles y de género más que de categorías excluyentes y estereotipantes.

cerebro-emocional-y-trabajo-colaborativo-la-nueva-importancia

No sólo la inteligencia se mostró como un factor irrelevante, sino que la cohesión grupal también tuvo poca importancia.

En futuras investigaciones, Woolley planea estudiar cómo la inteligencia grupal se ve afectada por el tamaño del grupo. También promete estudiar cómo cambia la inteligencia grupal cuando se produce la colaboración online (recordemos cómo cuestiones como la viralidad de la empatía, se repiten también online)

En un mundo interconectado es importante conocer qué ventajas ofrece la fácil colaboración grupal sobre el mitificado trabajo intelectual solitario, así que este tipo de investigaciones hacia el conocimiento de las dinámicas más adecuadas para la colaboración grupal, para mejorar el trabajo colaborativo en organizaciones, empresa, aulas, grupos de social media, serán cada vez más frecuentes.

Comments

comments

19 thoughts on “Cerebro emocional y trabajo colaborativo: la nueva importancia

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Excelente articulo e investigación de la psicóloga. Lo que más me dejo con una rara sensación es que la influencia de las mujeres esta entre los tres primeros lugares, puede ser porque los hombres en presencia de las mujeres nos comportamos de una manera inteligente para trabajar con ellas.

  3. Pingback: Cerebro emocional y trabajo colaborativo: la nueva importancia | Buzz - Actualidad en español
  4. En relación al factor “presencia de mujeres” que comenta Christopher, tal como creo que señala Dolors, habría que relacionarlo más con rasgos de género (asignación cultural) que con la presencia de individuos con determinados sexos biológicos.

    Características tradicionalmente asignadas como rasgos femeninos en exclusiva a las mujeres pueden ser favorecedores de la inteligencia colectiva, y al mismo tiempo ser compartidas por hombres y mujeres.

    Se me ocurre, por ejemplo, la posibilidad de un grupo que tenga formas de funcionar “femeninas”, y que esté integrado sólo por hombres. Sustituir la competitividad y la agresividad individual, por el cuidado, el afecto y la empatía, se me ocurren altamente favorecedores de un buen funcionamiento grupal.

    Una entrada muy interesante.
    Gracias Dolors.

    Alejandro

  5. La posibilidad de interceptar patrones de conducta y/o comportamiento entre los miembros de un grupo o un equipo, hace posible que éstas se hagan más claras a medida que interactúan en frecuencia, tiempo, calidad de la relación, metas, objetivos comunes, etc. Lo central es que el cerebro humano, no es inteligente por ser individual, sino porque se aprendió a través del tiempo que se requiere de interacción propositiva y proactiva. QUIZÁS haya diferencia de género o sexo. Pero es evidente que, cuando ambas potencialidades se comparten de manera colaborativa en el grupo, el desarrollo de las inteligencias es mayor.

    Orlando Tipismana Neyra
    Lima – Perú

  6. Muy interesante el posteo Dolors!
    y la verdad que muy interesante ese estudio para analizar y reflexionar,
    Mientras te leia recordaba una de las últimas charlas subidas en TED, de Steven Johnson “where good ideas come from”, y plantea básicamente eso de que una invención, una creación no nace de un momento determinado, con el famoso “Eureka”, sino que es un proceso, que lleva años, y en donde intervienen muchas personas. La invención no es algo individual, sino que es algo colectivo.
    la verdad que si pueden, vean la charla, tiene historias muy interesantes.

    El link de la charla, ya tiene subtítulos en español:
    http://www.ted.com/talks/steven_johnson_where_good_ideas_come_from.html

    y como su libro estaba salidno estos dias, la editorial hizo una animación de unos 4 minutos con las ideas centrales. También dejo el link (tiene subtítulos en español)
    http://www.youtube.com/watch?v=R3LcLQXk9cg&feature=player_embedded

    lindo post! gracias!
    Vero

  7. En primer lugar, agradezco la labor de difusión.
    Para responder a la cuestión sobre que grupo rinde bien, no queda mas remedio que considerar el engranaje entre los distintos componente. En la investigación que llevamos a cabo sobre el “pensamiento compartido entre iguales”, la variable de mayor relevancia en la resolución de tareas era la “distribución de funciones”, esto es, la diferenciación de roles adoptados por los sujetos, encontrando que la realización de la tarea resultaba mas eficaz en la medida que no se daba redundancia sobre los roles asumidos.
    El resultado de la investigación nos llevó a establecer las características que favorecen el trabajo colaborativo. En primer lugar hay que diferenciar el objeto para el que se crea el equipo, diferenciando entre trabajos de gestión, ejecución o resolución de problemas e innovación. Como segundo elemento para ser eficaz, el trabajo colaborativo debe tener un objetivo común a todos los sujetos. La tercera características, aunque imprescindible, determina que el grupo debe estar formado por sujetos cuya aportación al objetivo sea complementaria.
    También es necesario establecer los procedimientos y procesos para los grupos de trabajo colaborativos orientados a la ejecución y la gestión para ser eficaces.

    ¿Puede este proceso de inteligencia colectiva del grupo ir en detrimento de la creatividad individual de sus miembros y limitar la aparición de ideas originales? Según la investigadora Anita Woolley: “… los grandes avances son fruto cada vez más de la colaboración de personas que vienen de campos diferentes y que generan nuevas ideas en la intersección de estos campos”.
    Cierto, pero en realidad esta afirmación en realidad confirma la relevancia de la aportación de la inteligencia individual. En nuestro experimento estudiamos como se desarrollaba el pensamiento en el tramo de edad entre 6 y 14 años, estableciendo como “Zona de desarrollo Próximo” ZDP (término establecido por Vygostky) el conocimiento adquirido de los iguales. Encontramos que éste conocimiento favorecía el desarrollo cognitivo y la adquisición de conocimiento de los demás miembros, que a su vez aportaban sus nuevos pensamientos. Se creaba así un sistema de andamiaje característico de la evolución constructivista del pensamiento.
    Pero el valor de la inteligencia individual (g) va mas lejos. Conforma las capacidades, los conocimiento, habilidades que el sujeto aporta al grupo, es decir, las competencias que determinan el rol que adquiere.
    En cualquier caso no olvidemos que los medios tecnológicos han creado una gran ZDP al alcance del trabajo intelectual solitario haciendo posible que varios “genios” lleguen a un mismo descubrimiento fenomenal, y aunque el resultado último sea fruto de un pensamiento individual, la infinidad de fuentes de las que ha podido surtirse quizá lo convierta todo en colaborativo.
    Ignacio Ayerbe
    Doctor en Psicología

    1. Es este?
      Evidence for a Collective Intelligence Factor in the Performance of Human Groups
      Anita Williams Woolley,1,* Christopher F. Chabris,2,3 Alexander Pentland,3,4 Nada Hashmi,3,5 Thomas W. Malone3,5

      Psychologists have repeatedly shown that a single statistical factor—often called “general intelligence”—emerges from the correlations among people’s performance on a wide variety of cognitive tasks. But no one has systematically examined whether a similar kind of “collective intelligence” exists for groups of people. In two studies with 699 individuals, working in groups of two to five, we find converging evidence of a general collective intelligence factor that explains a group’s performance on a wide variety of tasks. This “c factor” is not strongly correlated with the average or maximum individual intelligence of group members but is correlated with the average social sensitivity of group members, the equality in distribution of conversational turn-taking, and the proportion of females in the group.

      1 Carnegie Mellon University, Tepper School of Business, Pittsburgh, PA 15213, USA.
      2 Union College, Schenectady, NY 12308, USA.
      3 Massachusetts Institute of Technology (MIT) Center for Collective Intelligence, Cambridge, MA 02142, USA.
      4 MIT Media Lab, Cambridge, MA 02139, USA.
      5 MIT Sloan School of Management, Cambridge, MA 02142, USA.

      * To whom correspondence should be addressed. E-mail: awoolley@cmu.edu

  8. Me gustó el post, súper interesante. Coincido plenamente con Ignacio Ayerbe y a la pregunta ¿Puede la inteligencia colectiva del grupo ir en detrimento de la creatividad individual de sus miembros y limitar la aparición de ideas originales? creo que depende de las características de los miembros, si son fácilmente influenciables o de si existe un líder autoritario en el grupo.
    Con respecto a las características que hacen que en la suma de las partes sea mayor que el todo no esté involucrada la inteligencia o cohesión grupal sino emerja la sensibilidad social y otras características enunciadas, es lo que hace imperioso que se enseñe en los niveles iniciales cómo se debe trabajar en grupo y no darlo por asumido.
    Como viene predicando Dolors, online trabajamos para construir una ZDP colectiva y transnacional/internacional.

    Si bien, las características de trabajar colectivamente y la empatía pueden estar más desarrolladas en las mujeres que en los hombres por las pautas culturales que se inculquen en cada sociedad en particular, es algo que también debe ser desarrollado, no es genético.
    Excelente como siempre!!!

  9. Pingback: Anónimo
  10. Pingback: Alexander Rubiano Pedraza » La pirámide de la colaboración: Aportes visibles vs aportes invisibles
  11. Pingback: Anónimo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *