Participación: la clave del éxito en las iniciativas 2.0 (1a parte)

Acaba de publicarse la primera parte del artículo que preparé para Learning Review España, una de las publicaciones (en papel y digital)  más importantes en el ámbito del elearning en el contexto hispano.

Se recogen allí, de forma resumida, algunas ideas que considero fundamentales para fomentar la participación en Comunidades Online, clave del éxito de las iniciativas propias de la empresa 2.0 o de cualquiera de las startups basada en lo social en la web de nuestro tiempo.

Esta es la introducción que ellos plantean, además de algunas de las ideas que podéis encontrar en el artículo completo:

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“2.0 es sinónimo de comunidad y las comunidades se construyen a partir de lo que comparten sus integrantes, pero ¿todos participan activamente? En esta primera entrega, Dolors Reig nos habla acerca de la participación en la web social, los nuevos roles nacientes y sobre cómo involucrar a los usuarios.”

“El tema es relevante hasta el extremo de que podríamos decir, incluso, que hemos pasado a causa de la web social desde “la información es poder”, ya no a “la información compartida es poder”, sino a “participar y ser tenido en cuenta en la conversación es poder”.”


“Estilo de comunicación

El facilitador no dirige (de arriba-abajo) la comunicación. La web 2.0 implica formas horizontales, “peer to peer” de construcción del conocimiento, y cambia la función de los encargados de dinamizarlo: su papel será el de conducir, priorizar, mostrar diversas vías a través de las cuales podrá integrarse una información cuyo carácter es muchas veces ambiguo, relativo e incluso caótico.

Es una buena iniciativa la de presentarse explícitamente como facilitador, rompiendo las expectativas erróneas que puedan tener los participantes, por ejemplo, en una acción formativa tradicional (maestro-alumno). Un buen líder en comunidades tiende a ser invisible u obtiene su autoridad de forma natural y no autoritaria. Las autorevelaciones sobre el propio aprendizaje, sobre el valor que damos a lo que hemos aprendido de nuestros “usuarios”, son una forma muy útil de ir derribando esas barreras y fortalecen, además, el vínculo emocional que define el concepto de comunidad.”

  • Escucha activa: reforzar, moderar, conectar

No hay criterios unívocos sobre qué tipo de contribuciones son las que deberemos reforzar. Nielsen propondría promover las contribuciones de calidad o las de los participantes con mayor reputación en el ránking (si lo hubiera) de la comunidad (en otros términos, capital social).

En cuanto a la retribución, tampoco existen reglas claras: estrategias como el “Karma” (puntos según el renombre y votaciones que aportan, en general, mayor visibilidad) o las retribuciones dinerarias pueden ayudar durante la primera fase de formación de comunidades, pero no dejan de ser motivos extrínsecos y, por tanto, mucho más difíciles de sostener en el tiempo que el autorefuerzo que supone aprender.

También creo que debemos retribuir en base a los motivos estudiados para la participación en comunidades y redes. En ese sentido, y a pesar de algunas tendencias de pensamiento actual (el “Sharismo” de Isaac Mao (3), que supone la naturalidad humana con el hecho de compartir), algunos estudios (4) señalan que el aumento del capital social, de las conexiones, de la visibilidad, serían razones para la participación mucho más poderosas que las expectativas sobre el aprendizaje o la solución a problemas que la red nos podría aportar.

Otros hablarían de los motivos que nos mueven hacia la participación hoy: en este sentido, El fin de la soledad (5), un ensayo de William Deresiewicz, nos recuerda:

“¿Qué quiere el yo contemporáneo? La cámara ha creado una cultura de la celebridad, los ordenadores, de conectividad. Cuando la web ha permitido la convergencia entre ambas y las redes sociales han extendido la interconectividad, las dos culturas se han unido: la celebridad y la conectividad son formas de ser conocidos. Y eso es lo que quiere el ser contemporáneo: ser visible.“”

Por último, el facilitador debe conectar. Los intereses comunes son la base de la configuración de cualquier red capaz de aportar contenidos significativos. Y ayudar a conectarlos, a conectar personas según los mismos, es una de las estrategias clave en cualquier tipo de intermediación. Se trata no sólo de identificar y potenciar el trabajo de líderes emergentes, sino de fomentar la formación de subcomunidades en el caso de que sujan a partir de los intereses de los usuarios.”

Os aconsejo, si os interesa el tema, consultar el artículo completo, que incluye un listado de referencias web que intenté que fuera lo más exhaustivo posible.

Habrá segunda parte, que os anunciaré en su momento, aunque muchas de las ideas aquí expuestas serán parte del Seminario sobre dinamización que impartiré en Barcelona y la sesión virtual para el CLED 2009.

No quería dejar de hablar del tema sin mencionar la red e-learning social, una de las más interesantes en castellano de especialistas en el nuevo e-learning. Os dejo enlace desde el que registraros y la dirección de mi perfil allí.

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