No sé si la web2.0 es terapéutica

La web 2.0 como terapia es el objeto del meme que me deja Myrna Lee,  una amiga portoriqueña de este mismo espacio compatido.

Si atiendo a mis orígenes en psicología, la recomendé, cuando aún era joven (o lo éramos ambas ;))  y no conocía aún sin conocer su actual alcance.  Y diría, después de leer a Mario Núñez, que lo hice por las 3 Cs que cita en respuesta a esta misma llamada: Crear-Compartir-Comunicar, conglomerado que creo que podría daría lugar a eso que forma parte de muchas terapias y  llamamos socialización. (vale la pena leer también, como parte de la conversación, a Esperanza Román y las cuestiones que nos deja como reflexión sobre la faceta insana de esta web)

¿Es terapéutica esta web?

No sé si terapéutica, pero sí balsámica de la soledad…cuando permite ir a través de las letras gacia las manos de gente que lucha por un mundo mejor.  Y suena utópico pero creo que la web está repleta de grandes sueños y que verlos crecer convertidos en pequeñas realidades es de las mejores cosas que tenemos.

No sé si es terapéutica pero sí que nos deja a veces vivir en  paz. O mejor dicho, que si buscas paz, es un lugar en el que es posible encontrarla, un lugar en el que sentirte por encima de todo (y creo que ese es el ingrediente fundamental de la paz con uno mismo y con el mundo) igual.

La web está hecha de dicutir, debatir, argumentar, callar.

¿Son terapéuticos la paz, el silencio, los sueños, las sonrisas (si me permitís adoptar su lenguaje) síncronas, las sonrisas asíncronas, los motivos por los que luchar?

No sé si es terapéutica. No sé si se le puede pedir, de hecho, algo más.

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2 thoughts on “No sé si la web2.0 es terapéutica

  1. Gracias, Dolors, por recomendar la lectura de mi artículo sobre la faceta insana de la web. Ahora voy a quedar como la “negativa” de la película…

    En serio: comparto contigo y con Mario vuestra visión optimista sobre los beneficios que reporta comunicarse a través de la web (si no, no me dedicaría a lo que me dedico). Lo único que quería hacer notar es que existen otros factores que crean tal grado de ansiedad y frustración que muchos de los que se acercan a este entorno de una forma genuinamente altruista al final deciden situarse a una distancia prudencial o, en algunos casos, retirarse para siempre.

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